Alimentos en el calor: tips a tener en cuenta

Comidas livianas que contengan frutas son aconsejables

LISANDRA AGUILAR

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Con la llegada de la temporada de calor cambian los hábitos alimenticios y es fre­cuente que se tenga menos apetito. El organismo pide comidas frescas y con más aporte de agua, sin embargo, no siempre se sabe interpre­tar bien tales señales.

La nutricionista Karina Rahi comentó que “se debe evitar la ingesta de frituras, alimen­tos muy calientes o con alto contenido graso y de sal, co­midas muy elaboradas o con demasiado picante, ya que suelen caer pesadas y dificul­tan la digestión”.

Destacó que existen be­bidas que no son conve­nientes para hidratarse como jugos envasados, gaseosas y las energé­ticas. Además de no ser saludables, tardan más en digerirse y la cafeína, que suele componerlas, es diurética.

“Tampoco es conveniente comprar huevos que tengan la cáscara sucia o rota y con­servarlos refrigerados en su envase original, separados de otros alimentos listos para consumir. Es necesario planificar el menú semanal y con base a ello realizar las compras”, señaló Rahi.

De este modo se puede lograr una alimentación variada, evitando comer siempre lo mismo, aumentando la can­tidad de alimentos frescos.

Para mantener en óptimas condiciones al organismo, la especialista aconsejó consu­mir alimentos livianos que contengan frutas y verduras como base, puesto que ayu­dan a soportar mejor el calor y brindan mayor sensación de bienestar, ya que tienen un alto contenido de agua, vitaminas, minerales, antio­xidantes y fibra.

“También deben formar parte de la alimentación los cereales, las carnes magras, leche descremada, yogur descremado y quesos fres­cos, siempre mantenién­dolos en una temperatura óptima para evitar romper la cadena de frío”.

Por su parte, la nutricionista Silvana Arrúa, afirmó que es importante mantenerse hidratados, consumir 2 litros de agua por día, lo estipulado para la población en general, y de 25 a 35 ml por kilogramo de peso de la persona, suman las frutas y verduras, no así el tereré y el mate, pues las hier­bas son diuréticas.

“La sed no se debe satisfacer con bebidas alcohólicas. Se pueden consumir helados de frutas que se preparan del siguiente modo: se con­gelan las frutas, se trituran, se mezclan con granolas y yogurt natural para luego distribuir en distintos mol­des, finalmente se ponen en el congelador, esta es una gran opción para que toda la familia pueda hidratarse bien”, aseguró Arrúa.

La experta mencionó que aquellas personas que reali­cen viajes de larga duración, deben elegir para su ali­mentación preferentemente productos enlatados, frutas y evitar sándwiches con mu­cha mayonesa.

Un ejemplo de bebida para la deshidratación podría ser en un litro de agua, echar 2 cucharadas soperas de azú­car, zumo de limón y una cucharadita de sal, y para cambiar un poco a la hora del desayuno o la merienda, se pueden hacer licuados con lácteos, frutas, granola, menta y el edulcorante de prefe­rencia.

¿QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER?

– Al realizar las compras, comenzar por los productos que no necesitan refrigeración y dejar para el final los perecederos como carnes, pescados, aves, lácteos y productos congelados

– Asegurarse de que los productos congelados se conserven a la temperatura indicada en el envase y, de no ser así, informar al encargado del local.

– Utilizar agua potable, no sólo para lavarse las manos y los utensilios que va a utilizar, sino también para preparar hielo, jugos o mamaderas.

– Las frutas y verduras deben lavarse cuidadosamente antes de ser consumidas para evitar tanto la contaminación microbiana como la presencia de productos químicos.

– Cocinar completamente los alimentos antes de consumirlos (carnes y pollos no deben presentar un color rosado en su inte­rior).

– Para manipular carnes y otros alimentos crudos, utilizar uten­silios diferentes separando siempre los alimentos crudos de los cocidos y de los listos para consumir.

– Los alimentos listos para consumir no deben permanecer fuera de la heladera por más de una hora antes de ingerirlos, recalentarlos, refrigerarlos o congelarlos. Desechar sobrantes de comida que hayan permanecido sin refrigeración un tiempo mayor al mencionado.

– Para descongelar adecuadamente los alimentos, colocarlos dentro de la heladera o utilizar el horno microondas seguido de la cocción inmediata de los mismos.

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