Diferencias en el mercado laboral inciden en desigualdad

La desigualdad económica entendida como una situación en la que se dan divergencias de renta, riqueza o bienestar entre las personas, tiene como uno de sus orígenes a las diferencias existentes en el mercado laboral, dado que es ahí donde la mayoría de ellas obtiene ingresos que deberían permitirle vivir dignamente.

Factores que se dan incluso antes de las personas decidan integrarse al mercado laboral condicionan el acceso y los resultados dentro del mismo, incidiendo finalmente en la desigualdad. Nuestro país no está exento de diferencias entre grupos, un breve análisis de los últimos datos disponibles de la EPHC, permite visualizar las más importantes.

Menor participación de las mujeres

Si bien el cambio de los hábitos, el aumento de la escolaridad de las mujeres y el surgimiento de nuevas necesidades han hecho que las mismas vayan ganando participación en el mercado laboral tanto a nivel mundial como a nivel país, en Paraguay aún persiste una importante diferencia: el 59,4% de las mujeres en edad de trabajar forma parte de la fuerza de trabajo, muy por debajo de la tasa de participación de los hombres que llega al 84,4%, es decir, en el mercado laboral paraguayo existen 1.506.975 mujeres y 2.095.365 hombres dispuestos a trabajar.

Si bien la tasa de participación total del área rural (71,2%) es similar a la del país (71,8%), la diferencia entre varones y mujeres es mayor, dado que solo el 54,8% de las mujeres en edad de trabajar se encuentran dentro de la Población Económicamente Activa del área, porcentaje que en el caso de los hombres es de 86,2%. En términos absolutos, esto significa 471.534 mujeres y 807.888 hombres.

Estas diferencias se estarían dando, entre otros motivos, por cuestiones culturales que continúan vigentes, y, porque, dados los bajos ingresos percibidos, es difícil que la mayoría de las mujeres pueda contratar a alguien para que cuide de sus niños mientras asiste a sus lugares de trabajo.

Desempleo y subocupación afectan en diferentes medidas

La duración del periodo de empleo o la permanencia en el mismo también presenta diferencias. Es así que, en la situación económica actual, el desempleo y la subocupación han afectado a los grupos en diferentes medidas.

A nivel país en el tercer trimestre de este año 6,2% de la PEA se encontraba desempleada mientras que los subocupados representaban el 6,6%. Esto significa que 463.319 personas (12,9%) se encontraban en condiciones poco favorables dentro del mercado laboral: estaban buscando empleo sin éxito, y no tenían ingresos, o estaban trabajando menos horas de las que querrían trabajar obteniendo ingresos menores a los que desearían.

Ambas tasas han sido bastante más elevadas en el caso de las mujeres. En el total país, el desempleo afectó al 7,5% de las que forman parte de la fuerza laboral, mientras que la subocupación abarcó al 9,8% de ellas, lo que da una tasa combinada de 17,4% para las mujeres, cifra que es 3,2 p.p. mayor a la registrada en el tercer trimestre del 2018. Esto quiere decir que existían 47.201 mujeres más que las que se encontraban en la misma situación un año atrás, versus un aumento de 19.015 hombres en dicha situación.

De nuevo en el área rural, el impacto y las diferencias son mayores, la tasa combinada total del área fue de 13,4%, la de los hombres llegó a 9,3% mientras que la de las mujeres fue de 20,4%, denotando así la mayor exposición de los residentes rurales, en especial de las mujeres, a los vaivenes del ciclo económico.

La informalidad en el empleo, afecta con mayor dureza a los grupos más vulnerables, por lo que se requieren de más políticas laborales enfocadas a ellos.

Los ingresos también son diferentes Por último, pero no menos importante, existen diferencias notorias en los ingresos percibidos, que son los que finalmente marcan las desigualdades.

A nivel país, el promedio de ingresos mensual corriente, sin considerar los ingresos iguales a cero, es de Gs.2.442.500. Los hombres perciben un promedio de ingreso mensual de Gs.2.650.500 mientras que el de las mujeres es de Gs.2.130.200. Así, las mujeres perciben mensualmente en promedio una suma que es el 80% del promedio de ingreso de los hombres y es a la vez Gs.520.400 menor al mismo, pese a que permanecen más años en el sistema escolar y a que una importante proporción de ellas es jefa de hogar.

Similar situación se da en el área rural, donde el promedio de ingreso mensual es de Gs.1.864.700, cifra que para los hombres llega a Gs.2.044.800 y en el caso de las mujeres asciende a Gs.1.478.400. Esto muestra que las mujeres rurales son afectadas con mayor fuerza.

Las diferencias de ingresos son más marcadas cuando la persona es un trabajador doméstico o independiente.

Comentarios Finales

Más allá de incidir en la desigualdad actual, de persistir estas diferencias de acceso, permanencia e ingresos percibidos por las personas, las oportunidades de las generaciones futuras serán cada más desiguales, por lo que se requieren de acciones coordinadas para mejorar las condiciones del mercado laboral.

Así también se requiere de fortalecer a las instituciones dentro del mismo y de mejorar la formación integral de las personas independientemente de su sexo o área de residencia.

Por otro lado, se necesitan políticas macroeconómicas, comerciales y de inversión que propicien la creación de puestos de trabajo, de modo a disponer de un número suficiente de empleos que absorba a los jóvenes que se van incorporando cada año a la fuerza laboral. Una combinación de estas medidas y acciones, ayudará a construir un mercado laboral que genere iguales oportunidades para todos.

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