Economía circular: conveniencia empresarial y regulación legal

MARCELO RODRÍGUEZ
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Muchas personas, en todo el mundo y aquí también, comprenden que los recursos naturales no son infinitos y que malgastarlos es un suicidio planetario. Incluso gobiernos y empresas, renuentes a percibir la gravedad de las amenazas ambientales, se acompasan crecientemente a una economía distinta, adaptada a esta realidad y con nuevas conveniencias.

De una economía lineal, basada en el esquema extraer-producir-usar-tirar, se busca pasar a la sostenibilidad, a través de la Economía Circular (EC). Los recursos son finitos y las empresas, para seguir siendo competitivas, proteger sus mercados y rentabilidades, abordan la producción sostenible.

Producir elementos más duraderos, reincorporando los residuos como materia prima en su ciclo productivo, le genera a las empresas beneficios económicos, reduce el impacto ambiental de su actividad y mejora la calidad de vida de sus clientes, así como su afinidad a las empresas cuidadosas. Las compañías saben, además, que combatir la obsolescencia programada, que afecta la economía de los usuarios y acrecienta la generación de residuos, pasó a ser un distintivo que mejora su posición en el mercado.

Marco legal global

Aunque todavía es incipiente la regulación al respecto, es evidente al atender las tendencias normativas globales que los estados están incorporando obligaciones y restricciones que llevan a la implementación escalonada de la Economía Circular. Un ejemplo claro es la Unión Europea, que, sin dudas, lidera el proceso de transición. En 2015, adoptó un plan de acción que consta de 54 medidas, que buscan pasar de la producción y el consumo a la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias. Hoy, tras un trienio desde su adopción, la Comisión Europea alega que las 54 acciones se encuentran ejecutadas o en plena ejecución.

En Francia, específicamente, el gobierno de Macron propuso una ley de Economía Circular que trae una serie de aspectos que valdría considerar, como ser la información que se debe ofrecer a los consumidores o entes administrativos (v.g. señalización sobre la clasificación del producto para su reciclaje o características ambientales), así como la incorporación de un índice de “reparabilidad” de los productos.

En esa misma línea, en Asia se hace lugar a iniciativas como la Circular Economy Asia Ltd, que incorpora en la región la discusión sobre reciclaje, reutilización y educación ambiental. De igual forma, China, cuyo crecimiento ha sido exponencial en las últimas décadas, se vio obligada a adoptar una Ley de Promoción de la EC, que tiene como componentes principales la producción circular, el reciclaje y el “consumo verde”. En la región, nuestros vecinos, países como Uruguay y Argentina debaten proyectos que guardan relación con la producción circular y la gestión ambiental y económicamente eficiente de los residuos. Colombia, una economía muy significativa en Latinoamérica, anunció una estrategia para la implementación de la Economía Circular, con base en la reducción en el uso de materiales y el aprovechamiento de las oportunidades del reciclaje y la reutilización.

Estado del arte en Paraguay

En nuestro país, existen ciertos principios de la EC incorporados en leyes vigentes, como la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos, que incorpora como principio el de responsabilidad compartida o de corresponsabilidad, que prevé la responsabilidad del generador de residuos de costear las acciones preventivas o correctivas de recomposición. Igualmente obliga al generador de residuos a adoptar medidas de minimización de residuos sólidos, a través de los procesos productivos tecnológicamente viables, sometiéndose a lo dispuesto en la ley y por las entidades responsables. Con respecto a la importación de residuos sólidos, en los últimos meses se viene impulsando en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que permita la importación de materiales segregados no categorizados como residuos peligrosos para la salud y el ambiente, para utilizar como materia prima en industrias nacionales, lo que apuntaría a la EC.

Responsabilidad extendida del productor Por otro lado, una mesa interinstitucional se encuentra actualmente estudiando un anteproyecto de ley de responsabilidad extendida del productor. Esta ley prevé la obligación a los fabricantes e importadores de aparatos eléctricos y electrónicos a organizar, desarrollar y financiar la gestión integral de los residuos derivados de sus productos, como ser computadores, celulares, televisores, etc.

Esta ley podría tener una acogida favorable, teniendo en cuenta que colabora con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el de producción y consumo responsables, a los que Paraguay ratificó y se comprometió a cumplir para el año 2030.

Oportunidades de negocios

La globalización hace que la información y las tendencias se transmitan más rápido que nunca, por lo que no podemos esperar ni permitir que Paraguay se retrase en estas innovaciones. La pasividad no puede prevalecer en estos temas, cuando van mermando los recursos. La Economía Circular es una herramienta al alcance de Paraguay para paliar esta situación y genera oportunidades importantes para las empresas con visión.

Adoptando este modelo, se reducen costos de producción y se racionaliza el uso de recursos y, además, se obtienen ventajas financieras. Es que las empresas comprometidas en estos esfuerzos podrán acceder a financiamientos más flexibles por parte de las entidades financieras. Estas ya buscan invertir en proyectos que, además de ser económicamente viables, vayan contribuyendo a una mejor gestión de los recursos naturales y generen un beneficio directo a las comunidades y a la sociedad. Estos criterios se van fortaleciendo en la Mesa de Finanzas Sostenibles del Paraguay.

Todo cambio, en particular aquellos que suponen variación de paradigmas, genera tensión y preocupación. La incorporación a la Economía Circular, sin embargo, es una oportunidad para las empresas, precisamente por la sostenibilidad del desarrollo, clave para la estabilidad social y la reparación medioambiental. Como muchas a nivel global, las empresas paraguayas pueden estar a la altura de las circunstancias y, sobre todo, dispuestas a aprovechar este círculo virtuoso de cambios inevitablemente presentes, que nos impone el futuro cercano. Con metódico rigor y asesoría profesional, se puede ganar muchísimo al adelantarse estratégicamente.

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