El seguro de caución de garantía de mantenimiento de oferta

GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

En la mayoría de los concursos o licitaciones, el oferente entrega al comitente su oferta en virtud a los requisitos establecidos en el concurso (público o privado) y acompaña a la misma el Seguro de Garantía de Mantenimiento de la Oferta. En este tipo de seguro, el asegurador garantiza o avala que el oferente, deudor o tomador presente efectivamente su oferta, mantenga la misma en caso de ser adjudicado y cumpla con los requisitos establecidos en el concurso en esta etapa del proceso y se presente posteriormente a la firma del contrato, en cuya oportunidad se remplazará esta póliza de Mantenimiento por la de Cumplimiento de Contrato.

A pesar de los requisitos establecidos en la Ley N°. 2051/03 “De Contrataciones Públicas”, que en su artículo 39 norma sobre las Garantías y establece como parámetro de suma asegurada entre el tres y cinco por ciento del monto total de la oferta, entendemos que, el “perjuicio económico” para el Comitente esta dado principalmente por los gastos que implica un nuevo llamado a concurso (organización, publicación, elaboración de pliegos, honorarios, etc.) con lo cual por ningún motivo el valor de la garantía de Mantenimiento de Oferta debería superar dichos montos, pues de lo contrario se “desnaturaliza” la figura del seguro, que resulta perjudicado al igual que el tomador (oferente) al indemnizar un importe que no corresponde.

Este seguro no puede reemplazar el equivalente a multas o castigos por faltas administrativas, errores en la presentación, etc., sino que, como todo seguro, debe “compensar” las pérdidas económicas sufridas por el Comitente ante la no presentación de la oferta o aun presentada la oferta, a la no concurrencia del tomador (oferente) a la firma del Contrato de la obra o servicio adjudicado. Lo contrario implicaría “desvirtuar” el concepto del seguro, pues el asegurado entraría en un cobro indebido cuando que su patrimonio no se vio afectado, o solo se vio afectado en parte y para el derecho no existe el enriquecimiento sin causa. Es decir, que quien pretende resarcirse de algo, tiene que demostrar cuál es el daño que la omisión del tomador le produjo. En seguros, el artículo 1546 del Código Civil establece: “…Por el contrato de seguro el asegurador se obliga mediante una prima, a indemnizar el daño causado por un acontecimiento incierto…”, en tanto el articulo 1600 expresa: “…El asegurador se obliga a resarcir, conforme al contrato el daño patrimonial causado por el siniestro…” y por último el artículo 1604 indica. “…Si al tiempo del siniestro el valor asegurado excede del valor asegurable, el asegurador solo está obligado a resarcir el perjuicio efectivamente sufrido…”. En ninguno de estos artículos se hace una excepción a los seguros de caución. Por tanto, establecer un porcentaje fijo para el seguro de Mantenimiento de Oferta de por si resulta peligroso y no corresponde a la esencia de lo que en su origen se pretendió garantizar con este tipo de Pólizas por las razones expuestas.

Además, el Seguro de Mantenimiento de Oferta, aun siendo un “accesorio o subsidiario” dentro de un proceso de concurso o licitación de obra o servicio, es un contrato de seguro, y como tal está supeditado a la Ley 827/96 “De Seguros” y a las normas contenidas en el Libro III, Capítulo XXIV del Código Civil – Contrato de Seguros y finalmente a las condiciones específicas y generales establecidas en la Póliza donde existen “cargas y obligaciones”, tanto del tomador como del asegurado que se deben cumplir y respetar.

Por tanto, es importante que el asegurado (Comitente) conozca el alcance del contrato del seguro de Caución de Mantenimiento de Oferta que está solicitando, y evite de esta manera interpretaciones posteriores que le puedan ocasionar un perjuicio económico, comprendiendo que, aun teniendo características muy similares a una garantía o fianza, es un contrato de seguro, instrumentado en la forma y procedimiento de los seguros y con aspectos que lo son propios debido a su naturaleza jurídica. Y para el asegurador, entender que está actuando como un fiador y como tal debe verificar lo que está verdaderamente garantizando y conocer la capacidad del tomador (oferente) para responder luego en caso de su incumplimiento.

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