Empaque papal

¿Por qué Francisco no quiere visitar Argentina?

Por Cristian Nielsen

Los argentinos están incendiados porque “su” papa no muestra síntoma alguno de ir de visita a su tierra. En vue­lo a Tailandia, alguien le preguntó cuán­do iría Argentina, a lo que Francisco re­spondió mientras señalaba el cielo: “Eso hay que preguntarle al Padre Eterno”.

Esto los tiene rabiosos a nuestros socios del Mercosur. No entienden ese empeci­namiento por demorar “in aeternum” la tan esperada visita, lo que ha dado paso una verdadera tormenta de interpreta­ciones en un país en el que las especu­laciones políticas son el alimento diario.

El berrinche sube de punto si se com­para el comportamiento de Francisco –Jorge Bergoglio para los amigos- con el de sus dos antecesores inmediatos. Karol Wojtyla era oriundo de Polonia. ¿Qué hizo tras ser ungido Juan Pablo II? Ocho meses después de recibir la mitra y el cayado viajó al terruño en el primero de los ocho viajes que en total hizo a Po­lonia durante su pontificado. El siguiente en el turno, Joseph Ratzinger, no tardó mucho en emular a su antecesor y aún frescos los laureles de la entronización viajó a Colonia, en su natal Alemania, para participar de un encuentro mundial de juventudes. Los pontífices anteriores no tuvieron necesidad de tales viajes porque eran todos italianos, así que con algunos picnics de fin de semana estaba resuelto el llamado de la tierra.

La verdad es que Francisco está muy ocupado. Los curas pedófilos, los fraudes al Banco del Vaticano, los sacerdotes casados, las media­ciones problemáticas y la reforma de la Curia romana le insumen más tiempo del que dispone. Habrá calcu­lado que visitar Argentina para que luego calculen si saludó sonriente a Cristina y a Macri le gruñó por lo bajo sería pura pérdida de tiempo… que es lo que a Francisco no le sobra.

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