Gafilat, en el peor momento

La explosión a distancia del caso Messer-Cartes pilla al sistema judicial paraguayo con la guardia baja y la mitad de los deberes sin hacer. Por añadidura, la misión del Grupo de Acción Finan­ciera de Latinoamérica (GAFILAT) ha reservado butacas para observar la evolución que va a tener en el Paraguay el tratamiento del caso Lava jato investigado en el Brasil con reper­cusiones continentales y que ahora extiende su brazo nada menos que hacia un ex presi­dente de la República.

El estudio de la tupida trama de leyes “anti lavado” apenas se ha iniciado en el Congreso. Después de ser aprobados por el Senado, Diputados debe estudiar los pro­yectos de creación de la competencia de delitos económicos, del meca­nismo de administración de bienes incautados y comisados, el que esta­blece reglas de transpa­rencia en el régimen de sociedades por acciones y el que modifica la ley que castiga los hechos punibles de terrorismo, asociación terrorista y financiamiento del terrorismo.

El Senado, a su vez, ha dejado pendientes de estudio otros cinco proyectos de ley entre ellos uno que tipifica y castiga los delitos de cohecho y soborno internacional. Como siempre ocurre en el Poder Legislativo, lo importante ha estado cediendo paso invaria­blemente a lo urgente, como por ejemplo, los aumentos salariales a funcionarios públicos.

Con la legislación anti lavado a medio hacer y los del GAFILAT instalados en casa, la orden de de­tención del expresidente Horacio Cartes emitida en Brasil cae como un revulsivo que agita aún más las ya turbulentas aguas en que nave­gamos. En semejante clima, la activación de los mecanismos corpo­rativos de defensa –los fueros parlamentarios, por ejemplo- no va a ayu­dar en nada a mejorar la calificación del país en su compromiso de combatir la corrupción.

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