Mutuales, pantano financiero

Una estafa de categoría mundial como la de los jubilados de Itaipú debe figurar en el record Guiness de fraudes financieros".

Hay mucho dinero dando vueltas por el sistema financiero sin supervisión apropiada.

Con regularidad digna de un reloj digital, las cajas mutuales dan frecuentes bandazos adminis­trativos que revelan desarreglos internos. La de jubilados bancarios es uno de esos casos al igual que la de ANDE y un verdadero clásico, la de jubilados de Itaipú, que sufrió uno de los saqueos más demenciales de que se tenga memoria en el sector público.

Esta conflictividad no hace sino exponer un flagrante déficit de infraestructura institu­cional, como la falta de una superintendencia de jubilaciones y pen­siones cuya creación por ley es continuamente saboteada y mandada al archivo, una y otra vez, en el Congreso.

Allí se ve la mano aviesa de verdaderas dinastías de jerarcas sindicales que ven amenazado su imperio por la aparición de un órgano de con­traloría y supervisión.

Por mucha razón que tuvieran las objeciones planteadas al proyecto de ley, ya es tiempo de llegar a un contenido consen­suado y acorde con la figura de una superin­tendencia que funciona en toda América Latina, salvo en el Paraguay.

Los fondos de jubilación que circulan por un puñado de cajas son demasiado grandes como para que sigan siendo manejados al arbitrio de administradores que no toleran auditoría alguna. Hay demasiadas historias negras de robos, présta­mos sin garantías, uso discrecional en gastos su­perfluos y estafas de cate­goría mundial como la de CAJUBI, que debe figurar en el record Guiness de fraudes financieros.

Hasta ahora, de nada ha servido llorar sobre la leche derramada.

El tema de la superin­tendencia de fondos jubilatorios necesita un liderazgo firme y deci­dido que sanee de una vez por todas semejante pantano financiero.

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