Vinculan a Cartes con megaestructura ilegal

Fiscalía brasileña investiga el mecanismo de presunto lavado de dinero

 

 

 

 

Los espurios tratos entre los “hermanos del alma” Darío Mes­ser y Horacio Cartes, objetivos de la operación “Patrón”, irían mucho más allá del esquema de lavado de dinero que involucra a ca­sas de cambio para la compra y venta de dólares, ya que el dinero aparentemente pro­venía del tráfico de drogas, y el contrabando de armas y cigarrillos en la triple fronte­ra. Según las investigaciones de la Fiscalía brasileña que lleva adelante el caso de Lava Jato, el mayor cambista de Brasil y el expresidente dirigían supuestamente una organización criminal multi­facética que movía millones de dólares.

Cartes forma parte de uno de los 19 individuos con órde­nes de arresto emitidas por la séptima Corte Criminal Fe­deral bajo la operación deno­minada “Patrón”. Su nombre fue incluido en la lista roja de la Interpol y se le considera una de las personas más cercanas a Messer. Las tran­sacciones ilegales del grupo habrían sido monitoreadas durante dos décadas por di­ferentes agencias de investi­gación de los Estados Unidos.

Según el medio O Globo entre estas se encuentran la Administración para el Control de Drogas (DEA); el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ); el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) y la Ofici­na de Control de Bienes Ex­tranjeros (OFAC). Todas las transacciones habrían sido hechas en Asunción y Ciu­dad del Este.

Gran parte de la herencia de Cartes, dicen los inves­tigadores, ha crecido con la producción de cigarrillos de su compañía de tres fronte­ras Tabacalera del Este S.A. (Tabesa), y sería el punto de partida para la distribución de cigarrillos de contrabando a Brasil. Cartes es nombrado por los investigadores como el líder del “núcleo político” del esquema, ya que también tiene un fuerte poder econó­mico al ser dueño de docenas de sus empresas del conglo­merado, incluidos bancos, compañías de tabaco, gaseo­sas y carne, entre otras.

MENSAJES

A partir de extractos y con­versaciones encontradas en teléfonos celulares incauta­dos de Darío Messer el día de su arresto en julio del año pa­sado en San Pablo, Brasil, fue posible verificar que incluso fuera de la ley, mantuvo el control del plan de lavado criminal y obtuvo protec­ción. El contenido de los mensajes intercambiados en la aplicación WhatsApp y las capturas de pantalla de estas conversaciones con otros miembros de la organización fueron almacenados por el propio Messer, quien tuvo cuidado de eliminar los men­sajes pero capturó las conver­saciones más relevantes para controlar el esquema.

En las conversaciones ob­tenidas los investiga­dores, es posible confirmar que Messer permaneció un tiempo en Salto del Guai­rá. En los mensajes Messer también deja en claro que se estaba escondiendo en Pedro Juan Caballero, de mayo a septiembre de 2018. Los mensajes capturados en el teléfono celular muestran también una negociación entre la abogada paraguaya Leticia Bóveda -inicialmente contratada por el cambista para desbloquear la confisca­ción de bienes por parte de la Justicia paraguaya- que pre­veía el soborno del entonces ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, por US$ 2 millones como garantía de que Messer no sería extra­ditado al Brasil y solo sería arrestado en su casa si se entregaba a las autoridades paraguayas. Villamayor es actualmente jefe de gabinete del presidente de la Repúbli­ca, Mario Abdo Benítez.

AMIGO DEL ALMA

Este apodo para Darío Mes­ser fue recurrente en los medios nacionales después de que en mayo de 2018 un operativo en Brasil destapara una sofisticada red de lavado de dinero que habría movido unos US$ 1.600 millones en 52 países de forma ilícita. Se­gún la investigación, Messer recibía el 60 % de los bene­ficios de las operaciones de cambio.

A raíz de ese procedimiento, Messer fue un prófugo de la Justicia hasta su detención en el mes de julio en San Pablo y la sospecha de que hasta entonces había en­contrado refugio seguro en Paraguay. En ese ínterin, los medios paraguayos fueron desmembrando la relación de Messer con Cartes.

Así, se divulgó una foto en las que se ve a ambos en Is­rael, donde supuestamente Messer habría acompañado a Cartes en un viaje oficial. Se conoció también que Messer tenía negocios y empresas en Paraguay, donde residía desde 1993, de modo que en 2017 la Corte Suprema de Justicia le concedió la nacio­nalidad paraguaya.

La Justicia emprendió luego una investigación por las ac­tividades de Messer en Para­guay y le imputó por lavado de dinero y fue declarado en rebeldía. Asimismo, la Corte le retiró la nacionalidad al ser “investigado por integrar una organización criminal en conjunción con otros operadores y empleados por lavado ilegal de activos deri­vados de la corrupción a tra­vés de operaciones ilegales de compra y venta de dólar estadounidense”.

A la vez, el Congreso formó una Comisión Bicameral de Investigación (CBI) sobre los movimientos en Paraguay de Messer. Cartes no fue ci­tado por esa comisión hasta que una exfuncionaria de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes constató la existencia de un informe en el que se afirma­ban “supuestos vínculos co­merciales” entre Messer y el exmandatario.

No obstante, Cartes no com­pareció atendiendo a su con­dición de senador vitalicio, cargo que la Constitución concede a todo expresidente. Finalmente, la CBI presentó un informe en el que asegu­ró que hubo respaldo desde las instancias del poder a las actividades ilícitas de Messer en Paraguay.

La CBI recomendó además a la Fiscalía que investigara a Cartes y a otras 16 personas, entre ellas miembros de su Gabinete como el exministro de Hacienda Santiago Peña. Y a instituciones como el Banco Nacional de Fomento, donde Messer tuvo una cuenta, y el Banco Basa, propiedad de la familia de Cartes.

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