El arte milenario de los grandes beneficios

Ejercicios que favorecen las funciones fisiológicas

LISANDRA AGUILAR

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De origen chino, el tai chi o tai chi chuan es consi­derado un arte marcial y un deporte de combate. Sin embargo, no se utiliza como tal en la mayoría de las ocasiones, pues se entiende como una serie de movimientos que dan forma a represen­taciones de la naturaleza, como por ejemplo, parece que se está acariciando a la cola de un caballo o a las nubes.

Su origen filosófico provie­ne del taoísmo. Se dice que aquel que lo practica es ca­paz de manejar su propia energía (chi), tener pleno control sobre ella y forta­lecerla, además de tomar la del adversario a su favor.

El profesor Nelson Cha­parro, del Templo Shaolin Paraguay, afirmó que el tai chi tiene la propiedad de serenar el ánimo, favo­reciendo las diversas fun­ciones fisiológicas como la circulación sanguínea.

“Mejora la oxigenación aumentando la capaci­dad pulmonar, ejerce una acción sedante so­bre el cuerpo y la mente, proporcionando así una relajación en beneficio de todo el sistema, tanto nervioso, como muscu­lar”, resaltó.

Agregó que los órganos internos reciben un mejor riego sanguíneo y se per­fecciona el funcionamien­to general del aparato di­gestivo. Los movimientos someten a los músculos a un esfuerzo que sin pro­vocar fatiga los mantiene fuertes.

“Este trabajo muscular beneficia a los huesos y las articulaciones contri­buyendo a conservarlas sólidas y al mismo tiempo ágiles y flexibles”, destacó Chaparro.

A nivel mental, se consi­dera muy efectivo para trastornos depresivos, an­siedad y estrés, mejorando los estados de ánimo y la capacidad de concentra­ción, además de ser una fuente inagotable de pro­ducción de endorfinas, las hormonas de la eterna juventud y de la felicidad.

LA PRÁCTICA

Hay un interés creciente por la práctica del tai chi hoy en el país, precisa­mente por los beneficios que aporta a la salud y al bienestar general de la per­sonas.

“Su práctica es reco­mendable para todas las edades, para aquellos que quieran realizar ac­tividad física de bajo im­pacto o los que deseen recuperarse de alguna lesión particular ya sea muscular, articular o de columna”.

En cuanto a la indumen­taria se recomienda usar ropa cómoda y holgada, puede practicarse tanto descalzo como con un cal­zado deportivo adecuado.

“Los movimientos del tai chi son suaves y lentos, cir­culares y armoniosos. Con una gran exigencia sobre todo en la atención pues­ta en cada movimiento, fluyendo continuamente de un movimiento a otro, acompañándolo con una respiración constante y na­tural”, afirmó el instructor.

Por otro lado, la respiración representa un elemento clave, ya que ésta debe de ser profunda, relajada y, a la vez, fluir de manera natural junto con el movi­miento, lo que lo convierte en una práctica espiritual, al estar consciente, atento y concentrado en el movi­miento, y, al mismo tiem­po, relajado para sentir el chi.

Para aquellas personas que desean empezar a practi­car tai chi, Chaparro reco­mendó “paciencia y perse­verancia, es importante ir lentamente incorporando cada uno de sus movi­mientos, sin apuro, poder aprenderlo y ejecutarlo correctamente lleva tiem­po, por eso es importante perseverar en la práctica para poder disfrutar de sus beneficios”.

Los interesados pueden acercarse al Templo Shaolin en Coronel Bogado, casi Avenida Del Agrónomo, San Lorenzo, los lunes, miércoles y viernes de 19:00 a 20:30 horas, y los domingos a las 10:00 horas en el Templo Budista Fo Guang Shan, en Perón 3671 c/ Cacique Lambaré.


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