La reposición, la reparación y el abandono en el siniestro de automóviles

Guillermo Fronciani 
Abogado

Una vez ajustado el siniestro y habiéndose pronunciado el asegurador sobre los derechos del asegurado conforme al artículo 1597 del Código Civil, nace una obligación del asegurador de cumplimiento voluntario, sujeto a reglas jurídicas de sometimiento que debe cumplirse. Su incumplimiento, sin justificación, lo hace pasible de las consecuencias contractuales previstas en la norma. Ahora bien, ese cumplimiento, que configura una conducta de perfección plena del contrato celebrado, principio y fin del vínculo para la cual se había constituido, supone determinar “como” ejecutarlo teniendo en cuenta las variables establecidas en las condiciones de póliza.

Nos referimos en este caso al seguro de automóviles, y específicamente a los siniestros de estos, la “cosa asegurada”, que ha sufrido un evento que ocasiono su pérdida total o parcial, producto del robo o hurto, o bien daños materiales o las consecuencias derivadas de la responsabilidad civil por los daños ocasionados a los terceros damnificados cubiertos.

La pérdida total del vehículo asegurado, para el caso del robo, hace pasible su reposición o la indemnización. La reposición consiste en la entrega al asegurado de un vehículo de igual marca, modelo y características hasta el importe de suma asegurada establecido en la póliza. En este caso, una vez cumplido la reposición cumplido el plazo, generalmente de noventa días de la denuncia del siniestro, el asegurado debe, ceder los derechos y acciones sobre el dominio del rodado ante el eventual caso de que este aparezca permitiendo al asegurador el ejercicio de la acción para reclamar ante las autoridades la entrega del mismo y su propiedad.

Cuando la pérdida se trata de daños materiales y provoca que el valor de los restos de la unidad siniestrada no supere el 20% de su valor de mercado al momento del siniestro, se considera habitualmente como pérdida total. La reposición opera de la misma manera, es decir la entrega al asegurado de un vehículo de igual marca, modelo y características hasta el importe de la suma asegurada establecido en la póliza, en tanto el asegurado debe aportar la documentación necesaria para la transferencia de los restos del vehículo siniestrado a favor de la aseguradora o a quien esta indicare, que opera como un recupero parcial de la perdida ya repuesta.

Cuando la opción no es la reposición sino la indemnización en dinero, tanto en el caso del robo o daños materiales, se procede a determinar, a través de peritos, o por los técnicos de la aseguradora, el valor de mercado del vehículo asegurado al momento del siniestro que no supere la suma asegurada establecido en la póliza. Para determinar este valor el asegurador o el perito se valdrá del promedio de las cotizaciones que efectúen concesionarias que comercialicen la marca asegurada.

En ambos casos, el abandono a la aseguradora del vehículo siniestrado, opera como contraprestación o compensación a la entrega de la indemnización con lo cual el asegurado se ve resarcido plenamente en su patrimonio que ya fue repuesto. Lo contrario podría convertirse en un sobre cobro indebido, superior a la pérdida patrimonial y en perjuicio del asegurador que ya compenso la pérdida sufrida por el asegurado.

Por último, en los daños parciales, la prestación del asegurador se manifiesta como opción principal en la reparación del daño material del vehículo asegurado, es decir su “reconstrucción” dejándolo en las mismas condiciones en que se encontraba antes del siniestro. El asegurador evalúa, presupuesta a través de prestadores y expertos en la reparación y garantiza su completo reacondicionamiento. Los plazos en este caso dependerán de la gravedad del daño, la existencia de piezas de repuestos en plaza y el tiempo que incumbe al profesional prestador realizar la reconstrucción.

Así, hemos resumido las opciones principales de prestación del asegurador por el daño o perdida que sufriera el asegurado como consecuencia de un siniestro de automóvil, todo lo cual esta, o debe estar debidamente estipulado en las condiciones particulares y específicas de la póliza contratada.

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