El daño por agua en el seguro de vehículos

GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

Las corrientes naturales de agua que fluyen por un lecho, desde un lugar elevado a otro más bajo conforman los arroyos y los ríos. La gran mayoría de los ríos desaguan en un lago o directamente en el mar, algunos por el camino se van decantando al filtrarse en la tierra o simplemente se van evaporándose. Las llamadas aguas pluviales son las que entran en el sistema de alcantarillado y que se forman durante los fenómenos meteorológicos que causan precipitaciones y donde gran cantidad de agua se va acumulando en zonas, rutas, calles o caminos que ordinariamente no concurren. Estos elementos de la naturaleza pueden generar riesgos cuando se produce un aumento considerable en el caudal lo que llamamos inundación o por la agresividad de la corriente que lo llamamos raudales.

Como afecta estos fenómenos naturales en la relación asegurativa. El artículo 1546 del Código Civil expresa: “…Por el contrato de seguro el asegurador se obliga mediante una prima, a indemnizar el daño causado por un acontecimiento incierto, o a suministrar una prestación al producirse un evento relacionado con la vida humana…”. Un acontecimiento incierto es aquel evento que no es “cierto, verdadero o determinado”.

Los eventos de la naturaleza como el huracán, ciclón, tornados, granizos, inundaciones o aguas pluviales son eventos que salen del curso normal de los acontecimientos y precisamente pertenecen a los llamados casos fortuitos o de fuerza mayor, aquello que no pudo preverse o que aun previsto no puede evitarse, y por ser estos eventos extraordinarios están excluidos de la cobertura de la póliza. Al decir del propio Articulo 426 del Código Civil: “…El deudor (en este caso el asegurador) no será responsable de los daños e intereses que se originan al acreedor (en este caso el asegurado) por falta de cumplimiento de la obligación, cuando estos resultaren de caso fortuito o fuerza mayor…”

El motivo puede ser por un lado técnico. Estos eventos pueden conformar un gran “cumulo” de riesgos que desafían las normas técnicas como la dispersión del riesgo, la intensidad, la frecuencia, es decir, quebrantan el índice siniestral que puede afectar la estabilidad económica-financiera del asegurador. Pero el motivo puede ser también conductual, es decir el deber de cuidado de la cosa asegurada y el de mantener el estado del riesgo que todo asegurado debe proceder conforme al contrato, por lo que desafiar a un raudal voluntaria y conscientemente se acerca más a la impericia y al peligro que al deber de cuidado sobre todo cuando pudiera evitarlo.

No obstante, la mayoría de las aseguradoras consienten en dar cobertura limitada o sublimitada para este tipo de riesgos extraordinarios dependiendo del equilibrio en primas que obtengan (costo adicional) para hacer luego frente a estos eventos. Es una excepción a la regla y una potestad contractual que las partes fijan en el momento de la suscripción. El sublímite puede estar dado en un porcentaje del valor del vehículo o un importe fijo indicado en las condiciones particulares de la póliza.

Ahora bien, una cobertura que no tiene discusión es la inmersión. A diferencia de la inundación que sería la invasión o desplazamiento de las aguas en lugares que normalmente no suelen ocupar, la inmersión seria la caída del vehículo a un lecho del rio, arroyo o tajamar que constituyen causes ordinarios y naturales por lo que esta plenamente cubierto.


También podría gustarte