El mundo nos ve, lee y escucha

STEPHANIE HOECKLE
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DIRECTORA DE OUI OUI

En unos días más, la mayoría de nosotras estará inmersa en su nuevo trabajo, o en el mismo de siempre, pero con una gran cantidad de ideas nuevas y, sobre todo, con las energías y la ilusión renovadas para que este especial año, el primero del inicio de década… (¿Inicio? ¿Es el inicio o el último de la década anterior?). Sí, esto mismo: antes de continuar, pensemos bien en lo que vamos a decir, que este sea el Año de la Claridad y la Precisión en nuestras comunicaciones.

Si no estamos preparadas, repetiremos como loros los errores y haremos quedar muy mal a nuestra organización o a nuestra marca ante los ojos de los clientes más exigentes (que son casi todos). Leamos las explicaciones de los expertos, consultemos, estudiemos siempre un poco más. Y cuidemos no solo la comunicación en nuestras empresas, sino también las campañas publicitarias que organicemos, el texto en los embalajes de nuestros productos y en las presentaciones.

¿La tercera década?

Ya estoy preparada mentalmente para recibir el correo de un proveedor, un colega o un cliente que me felicite con un “¡Feliz inicio de la tercera década!”. Sé que ocurrirá, por lo tanto, he decidido no enojarme. Lo que sí puedo controlar es que ese saludo no salga de mis dedos y menos con el membrete de mi empresa al final del mensaje.

Porque, entendamos esto de una vez, el 2020 es el último año de la segunda década del siglo XXI, que se inició en el 2011. Todas las décadas empiezan con una cifra terminada en 1, por la sencilla razón de que nunca hubo un año “cero”, sino que los años empezaron a contarse desde el año uno. Las décadas acaban en un año que termina en 0.

Ahora bien, si lo que queremos implicar es que usamos la palabra década como sinónimo de decenio, es decir (un conjunto de diez años), podemos decir que el primer año de cualquier periodo de diez años es el “inicio” de una nueva década…

Los años veinte, no veintes

Pero no nos confundamos. Lo que sí estamos viviendo hoy, 17 de enero, es un día del primer y maravilloso verano de los años veinte del siglo XXI. A los del siglo XX se los conocía como “los felices veinte”. Todavía tenemos tiempo para decidir si haremos que estos sean felices o si nos gustaría más que fuesen los “productivos”, los “inolvidables”, los “estimulantes” años veinte. Y digamos “veinte”, en singular, no “veintes” ni “20’s”.

Las fechas van sin puntos

Aunque es cierto que cada vez se ve menos este error, debo decir que han caído nuevamente en mis manos lujosas tarjetas de fin de año que deseaban “un feliz 2.020”. Ese punto está de más, siempre lo estuvo, no lo volvamos a poner. Si tenemos dudas, consultemos la Ortografía de la lengua española. En este caso, dice que en los números que designan los años nunca se utiliza punto, coma ni espacio entre las unidades de millar y las de centena.

¿Enero de 2020 o del 2020?

En esto no hay manera de que nos equivoquemos, pues ambas formas, con artículo o sin él, son correctas. Durante el siglo pasado, quedaba muy mal la cacofonía “del/ mil”, por lo que se la evitó. Así que no hay problema en marcar una reunión ejecutiva para el “27 de enero del 2020” o el “3 de febrero de 2020”.

Para tener en cuenta

Con la gran cantidad de fuentes de información que tenemos a través de internet, con solo dar un toquecito con el dedo en @RAEinforma (Twitter), rae.es (la web), laraeinforma (Instagram) o @RAE (Facebook) o escribiendo una consulta en el buscador, podemos lograr una mejora sustancial en nuestras comunicaciones profesionales, corporativas y comerciales. Por ejemplo, a pesar de que hace tiempo se lo viene diciendo y enseñando en los colegios, al escribir los números con cifras, no deben separarse los millares, millones, etc., mediante un punto, sino con un espacio. Si el número tiene solo cuatro cifras, ni siquiera hace falta el espacio, por ejemplo: 1250. Pero si tiene más de cuatro dígitos, puede escribirse con espacios que separan grupos de tres cifras, empezando por la derecha: 13 450, 901 230, 6  300  000.

Gracias a la maravillosa y siempre cambiante tecnología, lo que hacemos y lo que decimos como profesionales y como empresas está a la vista de todo el mundo. Por eso, en la web, ¡en las etiquetas de los productos!, en las fotos que subimos a nuestras redes, en los vídeos de storytelling, en la cartelería, en la letra de los jingles de las campañas publicitarias, etc. deberíamos tener mucho cuidado. Por lo menos, el mismo que tenemos al elaborar el producto o al brindar el servicio que vendemos.

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