Cesación de pagos de una Casa de Crédito

EMIGDIO BERNARDO BALBUENA
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Las casas de créditos operan dentro del marco de libertad económica que ofrece el país.

En ese sentido nadie está obligado a tomar un crédito en una casa de crédito a
las tasas que las mismas cobran.

Las casas de crédito se apalancan con dinero que extraen de las entidades financieras formales, quienes por su parte niegan a sus clientes la posibilidad de otorgarles créditos.

También muchas de esas casas de crédito toman dinero del público, en condiciones de Emisoras de Capital Abierto (SAECA), mediante la emisión de Bonos de Deuda o Acciones Preferidas con pagos de intereses privilegiados, pero sin dar participación a sus inversores en la gestión de las entidades.

De tal forma que en caso de cesación de pagos de casas de crédito el público que confió en ellas, perderán sus inversiones y verán con desconfianza el trabajo de la Comisión Nacional de Valores, Analistas de Riesgos y Casas de Bolsa.

La cesación de pagos de una casa de crédito repercute en todo el sistema financiero del país.

No es tan difícil el control, solo basta con analizar la relación que existe entre el capital propio – patrimonio neto – y su endeudamiento en el sistema.

El BCP acepta que un deudor pueda comprometer hasta dos veces su patrimonio neto, mientras que casas de créditos tienen comprometidos 5 o 6 veces el suyo.

¿A quién le corresponde prender la luz roja frente a esta situación?


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