El país debe aumentar la inversión en educación y asegurar su calidad

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Desarrollar capacidades de las personas permite a las sociedades avanzar hacia un mayor desarrollo económico y social, la educación es clave para lograrlo, por lo que parte importante de los presupuestos estatales son invertidos en la misma, parte que relacionada con el Producto Interno Bruto – PIB muestra el esfuerzo que la economía realiza en materia educativa.

Si bien aumentar la inversión en educación es importante, es el destino que se da a los recursos asignados el que finalmente hace que la misma impacte positivamente en la vida de las personas y en el desarrollo del país.

Inversión en educación

Por la importancia que tienen para el desarrollo, los recursos destinados a la educación no son considerados gastos sino más bien inversiones, porque los conocimientos y las capacidades se acumulan y propician el avance de la sociedad hacia mejores estadios.

Considerando el gasto público en educación, estas inversiones en los países con altos niveles de PIB per cápita representan más del 6% del PIB total, lo que muestra como dichos países apuestan fuertemente a la formación de las personas. Esta inversión en educación se ha traducido en buenos resultados en las evaluaciones escolares, pero principalmente en ciudadanos altamente calificados y con las habilidades adecuadas para desenvolverse en el mundo actual que requiere de soluciones rápidas y capacidad de adaptación a los cambios.

Según datos del Instituto de Estadística de la Unesco[1], Noruega y Suecia invirtieron en el periodo 2013-2016 un promedio de 7,7% de su PIB en educación; mientras que Finlandia, cuyo sistema educativo es considerado el mejor del mundo, invirtió en promedio el 7,1% de su PIB con la misma finalidad.

Diversos estudios mencionan que parte del rezago de América Latina en materia de desarrollo se debe a la escasa inversión en educación. El gasto en educación se encuentra alrededor del 4% del PIB en la mayoría de los países de la región.

Sin embargo, siguiendo los datos de la Unesco, existen diferencias entre países. Para el periodo 2013-2016 Brasil invirtió 6% de su PIB en Educación, Argentina con 5,5% y Costa Rica 7,1%, siendo así el país latinoamericano que mayor apuesta realizó en educación en el periodo. La inversión costarricense se encuentra en niveles muy distantes de Colombia, Perú y Guatemala que, en el mismo periodo, invirtieron en educación 4,6%, 3,6% y 2,8% de sus PIB, respectivamente.

En el mismo periodo, Paraguay invirtió en promedio 3,3% del PIB, cayendo en los años 2017 y 2018 a un promedio de 3%, mientras que en el año 2019 los gastos en educación habrían representado 3,9%, parte de este aumento podría explicarse por el hecho de que los gastos rígidos aumentaron y el PIB tuvo una menor dinámica.

¿En qué invertimos?

La inversión en educación ha implicado una mejora de la infraestructura y de la cobertura educativa y ha contribuido a mejoras en el PIB per cápita paraguayo que actualmente es tres veces superior al de 1994, año en que inició la reforma educativa.

Sin embargo, la infraestructura por sí sola no es suficiente a la hora de lograr mejores resultados, prueba de ello han sido los resultados del Sistema Nacional de Evaluación del Proceso Educativo -SNEPE que muestran que 7 de cada 10 alumnos evaluados no alcanzó el nivel mínimo o satisfactorio requerido para su grado o curso en las materias de comunicación y matemática, lo que significa que sus capacidades no reflejaban los años que habían estado dentro del sistema educativo.

El presupuesto del Ministerio de Educación y Ciencias – MEC asciende a Gs.7,6 billones y representa el 9,1% del total de gastos de la nación. Sin embargo, aproximadamente el 90% del mismo se destina a gastos corrientes, lo que indica que se cubren los salarios de los docentes, pero se destinan escasos recursos a capacitarlos, cuando la experiencia demuestra que los países con mejores sistemas educativos apuestan a la formación del docente y a su capacitación continua como forma de obtener cada vez mejores resultados.

Así también, se puede deducir que el presupuesto destinado a la innovación que mejore el proceso enseñanza/aprendizaje, es limitado, lo que a su vez condiciona los resultados del sistema y los efectos de la educación impartida en el desarrollo de las personas.

Sin dudas, el aumento del presupuesto destinado a la educación es necesario, pero también lo es planificar adecuadamente las acciones del corto, mediano y largo, con enfoque en la calidad del gasto. Así, ampliar la cobertura construyendo más instituciones solo tendría el efecto esperado si estas brindan una educación integral y de calidad. Los esfuerzos también deberían orientarse a una mejor capacitación docente, sobre todo los de las áreas más vulnerables, para lograr que la cobertura tenga un respaldo en logros y en igualdad que muestre avances en la mejora de las capacidades de las personas que se traduzcan en una mayor calidad de vida de las mismas y propicien el desarrollo del país.

1 Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO

 


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