FÚTBOL, IMPUESTOS Y MORAL PÚBLICA

Leíamos en nuestra edición pasada que el Barcelona Futbol Club maneja unas finanzas tan fuertes que todo lo que mueve el club de Lionel Messi equivale al 0,15% del PIB español, dando lugar a más de 30.000 empleos. Y un detalle para nada menor:

El Barça pagó en 2019 unos 360 millones en impuestos, algo así como un 15% de sus ingresos brutos.
La cuestión fiscal en Europa no es un chiste ni algo para tomar con beneficio de inventario. Allá no hay tabúes ni intocables, aunque sí muchos evasores.

Hace exactamente cuatro años era puesto en libertad Ulli Hoennes, quien fuera presidente del Bayern Munich. ¿Su delito? Evadir impuestos.

Hoennes pagó tres años y seis meses de encierro en la misma cárcel en la que Hitler fuera encerrado y en
la que escribió “Mi lucha”, la biblia nazi. Una investigación británica encontró que por lo menos 130 jugadores de la Premier League han logrado evadir impuestos en diversas formas.

Un caso rutilante es el del chileno Alexis Sánchez, quien para evitar la cárcel debió depositar en
el fisco español un millón de euros más intereses.

Sánchez pretendió enmascarar sus ingresos negociando sus derechos de imagen a través de dos empresas extranjeras. Se dice que Messi y Cristiano Ronaldo utilizan el mismo método. Por evadir € 5,7 millones,
Ronaldo debió pagar una multa de € 18 millones para no ir a la cárcel.

Y finalmente (last but not least, dicen los anglosajones) al “Pep” Guardiola, el super DT español, sus compatriotas catalanes le achacan su avaricia porque facturando unos € 500.000 al año, deja apenas 20.000 en las cajas de Hacienda.

En el fútbol europeo, quien rompe, paga. Allí se hace realidad aquel aforismo según el cual, lo único seguro es la muerte y los impuestos. En el Paraguay, solo la muerte.


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