La entrega de las piezas judiciales del asegurado al asegurador

GUILLERMO FRONCIANI
ABOGADO

En el seguro de responsabilidad civil, la obligación del asegurador comprende el pago del capital establecido o limitado en la póliza por los daños a sus bienes, las lesiones sufridas o la muerte del tercero damnificado. El proceso habitual transcurre en la indemnización al tercero y el desistimiento de este, liberando al asegurado y a la aseguradora de cualquier reclamo posterior. Pero en algunos casos puede resultar que las “pretensiones” del tercero sean de un monto superior a los límites de la póliza o que a criterio del asegurado, de la aseguradora o a juicio de peritos, la culpa provino del tercero sobre el cual el asegurado no debe responder y se dirime la cuestión en los Tribunales de la Republica.

Así, habiendo sido el asegurado, demandado por el tercero afectado, se presenta aquí una carga fundamental consistente en la entrega de las documentaciones o piezas judiciales al asegurador. El porqué de ser una “carga” quizás tiene su razón de ser en el criterio de la contribución, colaboración o predisposición y donde trasciende los principios de la buena fe, del deber de conducta, de la fidelidad, de la equidad entre otros. Su inobservancia puede constituir un perjuicio al incumplirse los plazos procesales y las consecuencias que ello significa para los intereses económicos del asegurador. Con su recepción en tiempo y forma el asegurador puede identificar el siniestro, revisar los expedientes, acumular los elementos necesarios para la defensa e inclusive tomar la decisión de aceptar o declinar la dirección del proceso y hasta lograr una transacción con el tercero demandante si las circunstancias así lo ameritan.

La “carga” se cumple efectivamente cuando se hace entrega al asegurador de la documentación relacionada a la demanda. No basta solo con poner en conocimiento al asegurador, sino la entrega material de la copia de las actuaciones.

Las normativas del Código Civil Paraguayo no hacen alusión del plazo de la carga, no obstante las Cláusulas de los Condicionados de Póliza establecen como plazo el “día siguiente hábil de notificado”, salvo casos de imposibilidad de hecho, y la remisión simultánea al asegurador de la cedula de notificación recibida con los documentos arrimados. Como vemos, los plazos indicados en los Condicionados pueden resultar de aplicación casi imposible, extremadamente corto, y quizás injustificable, sin embargo, cumple una función preventiva y estratégica para el asegurador. Aun así, son plazos “perentorios”, y al igual que las otras cargas derivadas de la responsabilidad civil, son pasibles de aplicación de la caducidad convencional por inobservancia de la carga ya citada del artículo 1579 del Código Civil y en este caso la sentencia contra el asegurado no podrá recaer sobre el asegurador cuando este último no tuvo conocimiento del juicio, no ha sido citado en garantía y por tanto no ha interpuesto defensa alguna.

Recordemos que la principal característica de la caducidad es la culpa del asegurado, actúa “preventivamente” para este en cuanto a que debe ejecutar sus cargas ante la probabilidad de pérdida de sus derechos por su propia inobservancia y a su vez actúa como “defensa” para el asegurador en cuanto se dé el incumplimiento de las cargas previstas para el asegurado en el contrato celebrado, pero su aplicación en la práctica dependerá en gran medida de la explicación clara del contenido de las Clausulas y Condiciones de Póliza y en esfera judicial del “criterio” de los jueces en la compleja interpretación del derecho de seguros.

Por ello es fundamental que el asegurador a través de sus canales de venta o del Agente o Corredor de Seguro, expliquen claramente al asegurado la importancia de la entrega de la documentación o piezas procesales cuando fuera demandado, el alcance de su póliza para estas circunstancias y las acciones que deben realizar, de tal manera a evitar conflictos innecesarios en la relación asegurativa.


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