LA REGULACIÓN QUE SIGUE FALTANDO

La convocatoria de acreedores a que llamó una conocida casa de crédito local desnuda la falta de una verdadera regulación de este sector que mueve alaño, según estimaciones, más de US$ 500 millones.
El anuncio hecho a finales de 2019 por el Banco Central del Paraguay en el sentido de que incluiría a
las casas de crédito dentro de sus competencias de regulación a partir de 2020 no parece haber alcanzado
su maduración.

Incluso parece haber una zona gris entre regulación y supervisión, es decir, entre la potestad de tener acceso
a los estados contables de estas entidades de crédito y la de una simple supervisión sin intervención.

El principal argumento interpuesto por los empresarios del sector es que, al no tomar dinero del público y trabajar con capital propio, el sector queda fuera del alcance de la Superintendencia de Bancos. Pero a
partir del efecto dominó desatado por una de las entidades con mayor presencia de marca en el mercado, queda la duda sobre el origen del capital movido en estas operaciones que, cabe agregar, están cargadas con intereses que duplican los aplicados por bancos y financieras.

Los prestamistas se escudan en que ellos trabajan con clientes de alto riesgo, rechazados por el sistema financiero. Repasando nuestra edición del viernes, se puede ver cómo el destape de los estados contables de la empresa en problemas ilumina como un árbol de Navidad un rosario de acreedores por sumas enormes y entre los cuales se encuentran bancos y financieras de plaza.

El tema ya saltó a otra dimensión y debe ser la bisagra sobre la cual el BCP se decida, formal y
definitivamente, a poner bajo el paraguas de la Superintendencia de entidades financieras a estas empresas. Si una de las demejor presencia de marca está dando semejante espectáculo, no querríamos
saber qué viene después.


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