Las empresas de intermediación laboral: enfocar mejor el trabajo

SANTIAGO A. GONZÁLEZ AGÜERO
ABOGADO

Al ver una prenda de vestir, pocos piensan en su proceso de fabricación. Y son aún menos, los que imaginan la cantidad y variedad de recursos humanos y tecnológicos que requiere la prenda. Por ejemplo, ser sastre no es producir encajes, hilos, cremalleras, botones, remaches o cierres, que son de otras especialidades. Quien mucho abarca, poco gana y nunca descansa. Para los empresarios y las compañías, entonces, fraccionar el proceso de manufactura puede mejorar la eficiencia y reducir las preocupaciones de manejo de tanto personal.

Herramienta de crecimiento

Nuestro sastre, muy probablemente, encontrará quién, por un precio razonable, esté dispuesto a ocuparse de fabricar o armar botonería y cierres, ese es el que invierte en recursos tecnológicos específicos y lidia con los trabajadores especializados. El fabricante de prendas de vestir, entonces, puede dedicar su tiempo al diseño, la compra de telas y tinturas y el mercadeo. Y, más que nada, deberá preocuparse menos por todo lo relativo a la relación con más cantidad de personal.

En el marco de los acelerados cambios que vive el mundo de los negocios, las empresas necesitan responder con presteza ante las exigencias de mercado o desaparecer. En este sentido, se hace imperiosa la necesidad de optimización del uso de los recursos empresariales disponibles, apuntando siempre a alcanzar las metas de la organización.

La intermediación laboral es un negocio al servicio de otros negocios: una importante herramienta para la gestión de recursos humanos y para la optimización de procesos dentro de la empresa manufacturera.

Esta figura comercial es una modalidad de prestación de servicios: una empresa intermediaria provee del servicio de contratación y gestión de personal a otra compañía usuaria. Tiene como objeto vincular la oferta de trabajo con los trabajadores que buscan ese tipo de empleo, conforme a sus cualidades, de manera que la relación sea conveniente para ambas partes.

En los procesos de reestructuración empresarial, las empresas de intermediación laboral son importantes al efecto de la recolocación de los trabajadores que resultan excedentes en ciertos sectores de trabajo. Por ello, cada vez más, las empresas competitivas en el mercado demandan servicios de intermediación laboral. Los motivos varían, pero destacan:

  • Disminución de gastos en la selección, capacitación y administración de personal.
  • Reducción de gastos administrativos, operativos y legales en el personal a ser destinado a la tarea.
  • Enfoque en la optimización de la actividad principal de la empresa usuaria y, de esa forma, aumentar sus ingresos.

Blindaje jurídico

Frecuentemente, algunos sectores estiman que la intermediación laboral es una figura concebida únicamente para eludir el cumplimiento de obligaciones laborales. No es así. En efecto, en primer lugar, son innegables los beneficios tanto empresariales como inclusive sociales de la intermediación laboral en el mercado local. En Paraguay, el sector de intermediación colabora ampliamente en la contratación y colocación de una gran cantidad de personas en el mercado laboral y son cada vez más las empresas que se dedican a este creciente rubro.

Debe advertirse al lector que la intermediación laboral se encuentra expresamente prevista en la ley laboral paraguaya. De esta forma, resulta contradictorio sostener la ilegalidad o lesividad de una figura expresamente regulada.

La legislación laboral vigente refiere que la intermediaria debe declarar su calidad de tal y el nombre del empleador por cuenta de quien actúa. De lo contrario, tanto la intermediaria como la usuaria serán consideradas empleadoras del trabajador contratado. Algunos parámetros para ser considerada esta calidad de intermediaria son los siguientes:

  • Que contrate servicios de un trabajador para ejecutar trabajos en beneficio de un empleador (usuario), aun cuando aparezca como empresario independiente organizando los servicios de determinados trabajadores;
  • Utilice locales, equipos, materiales u otros elementos de un empleador para beneficio de este;
  • Que las actividades sean ordinarias o conexas de la usuaria.

Con la obligación de declaración de la intermediaria del nombre del empleador por cuenta de quien actúa, la finalidad de la ley es precautelar que el trabajador, ante el desconocimiento de su verdadero empleador, no se encuentre desprotegido ni vulnerado en sus beneficios laborales (salario, aguinaldo, vacaciones) y de seguridad social (aporte obrero-patronal).

Siempre y cuando una de las dos partes de la relación de intermediación  intermediadora o usuaria  asuma y cumpla la responsabilidad de los derechos laborales del trabajador contratado, no puede hablarse entonces de fraude de derechos laborales.

El reaseguro de delimitar responsabilidades

La consideración de la calidad de empleador, tanto a la intermediaria como a la usuaria, implica que, en instancias judiciales, ambas empresas corren el riesgo de ser declaradas como obligadas solidarias respecto a los derechos reclamados por el trabajador.

Resulta, por ende, de capital importancia que exista una correcta delimitación de obligaciones entre intermediaria y usuaria. En este sentido, es fundamental el contrato escrito donde quede plasmado quién se hará cargo de los derechos laborales, quién se encargará de pagar el salario, el aguinaldo, otorgar las vacaciones remuneradas, pagar el aporte obrero patronal, inscribir al trabajador en los libros laborales de tenencia obligatoria.

También, se hace indispensable la cláusula de indemnidad (blindaje) mediante la cual, en caso de reclamo del trabajador a la usuaria y cobro compulsivo de sus haberes laborales, a su vez, la usuaria tenga derecho contra la intermediaria del reembolso de lo pagado.

En Ferrere Abogados priorizamos la prevención de estos eventuales inconvenientes, así esta importante herramienta jurídica genera el mayor provecho posible para que las empresas puedan alcanzar sus fines corporativos cumpliendo las normas vigentes.


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