Lo que no se comunica no existe

KATY GUILLEN
SOCIA
CLUB DE EJECUTIVOS

La construcción de la reputación es un proceso que responde a una estrategia.

La reputación es el activo más importante para el crecimiento y sustentabilidad de las empresas. Las personas, empresas e instituciones tenemos una necesidad encomún: construir relaciones.

Como personas, ese compartir nos enriquece, nos completa; como empresas e instituciones, nos fortalece.
Las personas públicas, las empresas e instituciones deben introyectar en la gente una idea de sus valores y metas.

Para lograrlo tienen que hacerse oír por encima de otras voces que saturan de información medios y redes. Ahí reside el desafío. La construcción de la reputación es un proceso que responde a una estrategia ligada a la imagen corporativa y a los públicos claves.

Llegar a cada uno de ellos exige una variedad de plataformas que no siempre pasan por los medios masivos o redes. Muchas veces es el contacto cara a cara el que mejor se ajusta al objetivo.

La reputación positiva hace que la gente perciba a la empresa como seria, confiable, amigable. Es un capital que blinda en momentos de crisis y permite sortearlas o disminuir su impacto. La opinión pública incide cada vez más en el camino que deben tomar las empresas para el logro de sus proyectos. Puede  parar importantes proyectos si estas no han sabido conectar con ella.

Ese poder público más la saturación de medios y mensajes hacen imprescindible una comunicación especializada y profesional. Lo que se pone en riesgo es tan grande que no basta con acciones intuitivas
o recetas de manual; requiere un trabajo comunicacional interdisciplinario que defina la estrategia, formule los objetivos, construya los mensajes, los traduzca al lenguaje apropiado para cada público y seleccione los canales más adecuados.

Eso es hacer comunicación eficaz.


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