¿TEMOR, INCERTIDUMBRE, CAUTELA?

Cualquiera de estos calificativos le cabe al mercado financiero interno, a la luz del comportamiento del
crédito en el arranque del año. Desde luego, 2019 no fue un buen año para casi ninguno de los
sectores de la economía.

Más bien, fueron doce  meses para el olvido. “Buen dinamismo, aunque a un menor ritmo”, expresa
el Banco Central del Paraguay, apelando a un juego de palabras que sin embargo refleja la realidad de una contracción en el mercado del crédito, con énfasis en la toma de obligaciones en dólares. Del informe de indicadores financieros se desprende que el público siguió moviéndose con comodidad en los depósitos,
tanto en moneda nacional como extranjera.

Cuando el público decide tomarse un tiempo antes de endeudarse mientras mantiene su genio
ahorrista, lo que hace en la práctica es mandar un mensaje por elevación al sistema: mejor esperar
antes de cargarse una obligación a corto o mediano plazo. La economía empieza a mostrar sus
primeros “brotes verdes” al inicio del 2020, para utilizar una ocurrente figura retórica del fallido
gobierno de Macri en la Argentina.

Aún es pronto para saber si esos brotes van a enraizar y ramificar, pero muestran una tendencia. Mientras
tanto, calma y cautela.

También es difícil pronosticar que va a ocurrir en los mercados internacionales. La soja perdió en Chicago 26 dólares la tonelada en enero mientras ruge a nivel local un entredicho entre productores ganaderos y frigoríficos respecto al precio del novillo para faena.

Y allí está casi el 60% de las exportaciones paraguayas. Quedó probado en 2019 el efecto
de un mal año de la carne y uno peor de la soja.

Cautela, incertidumbre o temor, cualquiera de estos calificativos le cabe hoy al sistema financiero.
Nadie quiere otra crisis al estilo de los ’90. El sistema se cura en salud.

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