Antídoto económico

Por Samuel Acosta
@acostasamu
PERIODISTA

El 2020 estaba previsto ser el año de la recuperación económica, no solo a nivel local, también a nivel global se esperaba un crecimiento del 3% del PIB. Pero la incertidumbre que genera en los mercados internacionales la acelerada expansión del denominado coronavirus obliga a replantear todas las proyecciones.

Ya no es una noticia de algo que pasa Asia o Europa, el impacto se ha comenzado a notar en la reducción de un 26% de las importaciones de productos de origen chino, donde insumos farmacéuticos, electrónica, juguetes y fertilizantes para la producción agrícola y también el comercio local se han visto resentidos. En la recaudación aduanera se dejó de percibir millones de dólares.

Desde el Ejecutivo hemos observado que las principales autoridades intentar en las últimas semanas traer calma al manifestar que los eventuales efectos económicos “serían mínimos”, sin embargo, esta declaración aparenta forzada. Es que las primeras señales negativas que en el comercio internacional comenzaron a divisarse generan preocupación; es tiempo tomar acciones concretas.

A principios del año pasado estábamos en una situación algo similar, se hablaba de “desaceleración” económica cuando en realidad el ritmo de actividad ya era recesivo. Tomemos nota esa experiencia y que no esperar a que se caiga todo para impulsar un plan de contingencia. Esta situación de incertidumbre puede tener consecuencias insospechadas y tirar por tierra todas las proyección de recuperación que se tenía prevista para este año.

El sector farmacéutico, cárnico, agrícola, textil y los importadores en general han manifestado los primeros efectos negativos sobre sus negocios debido al clima de incertidumbre mundial. El Gobierno debe ser el primero en buscar estrategias que ayuden a minimizar los posibles impactos, y esas estrategias, empiezan por no virar el rostro hacia al costado cuando un problema se acerca.

 


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