Benigno, ¿por qué no me extraña?

Comentario

JORGE QUEREY
@JORGEQUEREY
SENADOR DE LA REPÚBLICA

En otros tiempos, la titularidad de una entidad internacional, fuera de cooperación financiera o de otra naturaleza, pasaba por los éxitos alcanzados, por las políticas implementadas o por la gestión en la cual se haya destacado el candidato. Cuál es el éxito que hemos alcanzado en términos económicos, sociales o de equidad en las gestiones de Benigno López? En términos comunes: cuánto dinero tiene la gente de la calle en su bolsillo o cuánta criminalidad secundaria a la pobreza existe, cuál es el margen de pobres extremos que ha crecido o la desigualdad que va en aumento progresivo.

Desde que su nombre se confirmó como candidato a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) me pregunto ¿qué méritos o éxitos posicionan a López como candidato? Acaso el éxito se mide por haber facilitado políticas que buscan beneficiar a los privilegiados de siempre? Basta de usar la vía de la corrupción para beneficios personales. Basta de valerse de legalidades institucionales existentes con el afán de aumentar el patrimonio personal. Sabemos que Benigno López garantizó las tasas astronómicas del sector financiero y permitió los números negativos en sectores tan sensibles como la industria, la agricultura familiar campesina y la construcción de viviendas sociales. ¿Qué obras de infraestructura fueron aprobadas para beneficio de la gente en Asunción, o cuáles no fueron para beneficiar a una empresa financiera vialera?

¿Qué obras se han hecho en función a la salud de la gente, emitiendo bonos, haciendo préstamos para la construcción de desagües, drenajes, tratamiento de residuos o para garantizar la provisión de energía eléctrica? En lo cotidiano, mientras la mayoría de los paraguayos, de los asuncenos, seguimos sufriendo este país y esta ciudad, una minoría valora los “grandes logros” de la administración de Benigno López al frente del Ministerio de Hacienda, la cartera más importante del gobierno.

Queda claro que para el BID es más valiosa la gestión de las utilidades de un grupo de privilegiados que los resultados de la misma, aun cuando estas políticas aumenten la desigualdad, la pobreza y fortalezcan los esquemas de corrupción que sacuden a los ciudadanos con proyectos como el metrobús, una gran estafa cuyos culpables gozan de total impunidad. Claro que no me extraña el nombre de Benigno López como candidato a la presidencia del BID


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