El mundo que se viene

Gobierno electrónico, homeworking y telemedicina

Por Cristian Nielsen

La onda de choque del coronavirus ha puesto de rodillas a gran parte del primer mundo y comienza a hacer sentir sus efectos en el nuestro.

Hemos vuelto, por reacción refleja, a las cavernas en cuanto a mecanismos de autodefensa ante amenazas directas imposibles de enfrentar. El merodeo de depredadores poderosos o las fuerzas desatadas de la naturaleza con huracanes, tornados y fulminantes descargas eléctricas aconsejaban al hombre primitivo buscar refugio a fin de preservarse de sus efectos mortales.

Es a lo que el coronavirus nos ha obligado: guardarnos en casa y esperar que pase el temporal. Cuando salgamos de nuevo al exterior, ¿qué mundo encontraremos? En gran medida y gracias a las TICs ya lo estamos viendo y, en gran medida, estamos sobreviviendo gracias a él.

El primero en aprender la lección debe ser el Gobierno. Aunque ha dado pasos importantes en pos de gobierno electrónico, aún queda vasto terreno por cubrir. Subsiste un enorme cumulo de tramites burocráticos, constancias legales, facturas y obligaciones diversas que podrían hacerse por internet. Mucho movimiento físico de personas sería hoy innecesario si el eGovernment hubiera alcanzado en el Paraguay el desarrollo que tiene, por ejemplo, en Uruguay.

El sector privado también va a sacar conclusiones valiosas. Se ha comprobado que un sinnúmero de tareas puede realizarse por teletrabajo con no sólo un ahorro de traslados y gastos añadidos sino también con un incremento de la productividad y consiguiente reducción de costos.

Pero tal vez la que saque mejor rédito sea la telemedicina que sin duda va a experimentar un crecimiento explosivo con examen clínico, diagnóstico remoto y monitoreo online de pacientes. Y no sólo por una cuestión de rapidez y costos sino como método eficiente para evitar las aglomeraciones, terreno fértil para los contagios.
Y este es solo el comienzo.


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