La Educación online se legitima en tiempos de crisis

Dr. Sergio Duarte Masi
Rector
Universidad Americana

En las puertas del siglo XXI la Educación Mediada por Tecnología (EMT) exige una reforma en todos los niveles. En muchos países aún se halla anclada en viejos patrones obsoletos por estar desconectados de los avances de la ciencia, la tecnología y la comunicación, y así se percibe desde el ámbito social y político durante la década de los noventa. En varios países, esto ha desembocado en la implantación de un nuevo Sistema Educativo ya hoy vigente, y en él se han modificado los objetivos y los principios metodológicos, respecto de la enseñanza tradicional, profundizando en la necesidad de fomentar una capacidad crítica y el desarrollo de habilidades que permitan la capacitación de los estudiantes para aprender de forma autónoma, así como un adecuado uso de las nuevas tecnologías en la educación.

Las nuevas tecnologías de información brindan la posibilidad de aumentar el espectro de interrelaciones educativas entre profesores-estudiantes, tutores-estudiantes, expertos-estudiante y estudiante-estudiante. Para las instituciones que lideramos este nuevo modelo educativo – que ya tienen algunos años de creados- surge siempre el reto de incorporar inteligentemente las nuevas tecnologías de información y comunicación que hacen posible establecer nuevas formas de aprendizaje.

En este sentido cabe preguntarse: ¿Cómo y dónde incorporar o incrementar las nuevas tecnologías para generar ambientes efectivos de colaboración que permitan la individualización del aprendizaje y que propicien dichas interacciones?; ¿Cuáles son los cambios estructurales que deben producirse?; ¿Cuáles las inversiones en recursos humanos y equipamiento que debemos realizar? Como consecuencia lógica se deduce que debemos generar experiencias que nos ayuden a comprender estas tendencias y nos capaciten para decidir hacia donde debemos invertir nuestros recursos. Estas experiencias a su vez generarán la cultura necesaria para retroalimentar los cambios, pues solo haciéndolo se llega al escenario deseado.

El surgimiento y expansión de esta nueva plaga –COVID 19- nos ha exigido cambios inmediatos y estructurales en múltiples sectores sociales, siendo sin dudas uno de ellos el “sector de la educación”, que a nivel mundial debió adaptarse del día a la noche a un nuevo contexto y a un nuevo modo de “hacer las cosas”: los estudiantes ya no pueden asistir a las aulas por un período de tiempo complejo de estimar”, por las restricciones y aislamiento requeridos para frenar la propagación del COVID-19.

En Paraguay, en particular, el sistema educativo tuvo que experimentar un giro radical de 180 grados en menos de una semana, aplicando el llamado “home office” para todos los procesos que desarrollamos en el entorno de nuestras universidades: soporte tecnológico, elaboración de contenidos, atención a estudiantes y docentes, gestión y seguimiento curricular por parte de los gestores, y por supuesto, el proceso de enseñanza-aprendizaje por parte de los actores principales, estudiantes y docentes.

Por supuesto, esta situación desesperante y emergente nos demuestra que tenemos la capacidad de resolver una situación crítica, con mayor fluidez para las universidades que ya transitábamos el camino de la medicación tecnología hace un par de décadas y por otro, con mayor dificultad, para las que aún no se han sumado a la EMT, que sin duda tendrán que lograrlo en la brevedad posible. Repartir computadoras, generar puntos de conexión a internet, son sin duda importantes, pero tal vez lo más disruptivo consiste en la transformación cultural de los docentes y los estudiantes paraguayos, y eso se está danto en este mismo momento.

Por último, y también muy importante es que “el mundo ha legitimado este modo de educar (EMT) en el actual contexto de crisis”, que bien sabemos ya tiene décadas, pues las primeras experiencias datan de los años 60´s., y que Paraguay (tanto las instituciones reguladoras como la sociedad) venían de manera lenta observándola y validándola, con sus peculiares críticas, pero que ahora se torna “en la mejor herramienta para continuar formando a los estudiantes paraguayos”.


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