La Guerra Moderna contra el Covid-19

Vanessa Gutiérrez
Coordinadora
Pacto Ético y Cumplimiento (PEC)

Millones de personas alrededor del mundo permanecen confinadas en sus hogares por culpa de la pandemia del coronavirus. Han cerrado fábricas, colegios, se han impuesto restricciones a los viajes y se han prohibido reuniones. Y es irónico. Tanto tiempo y sin poder compartirlo con nadie. Familias enteras separadas por un enemigo invisible, que ha cambiado nuestras costumbres, nuestra rutina, nuestra vida social. Esto nos enseña a que nada vale la pena, si no tenemos salud. Ni las economías más robustecidas, ni los avances científicos, ni los gobiernos más prósperos quedan aplomados ante este patógeno denominado Covid-19.

Y las consecuencias son devastadoras a nivel mundial: caídas de las bolsas mundiales, una economía interrumpida y sin tener en cuenta los efectos mediatos que vendrán. Según la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, estima una contracción de -1,8% del producto interno bruto regional, lo que podría llevar a que el desempleo en la región suba en diez puntos porcentuales. Esto llevaría a que, de un total de 620 millones de habitantes, el número de pobres en la región suba de 185 a 220 millones de personas; en tanto que las personas en pobreza extrema podrían aumentar de 67,4 a 90 millones.

Esta desaceleración se podrá percibir a través de cinco canales: El primero, el efecto de la disminución de la actividad económica de los socios comerciales en las exportaciones de bienes de los países de la región. El segundo, la caída de la industria del turismo, que afectaría aún más a la región del Caribe, con una contracción de hasta 25%. Tercer canal, interrupción de cadena de valor. Afectaría principalmente a Brasil y México que importan partes y bienes intermedios de China, para los sectores manufactureros. El cuarto canal sería la caída de los precios de los productos básicos (commodities), que afectaría a países de América del Sur. Y el quinto canal, sería la aversión al riesgo de los inversionistas, debido al escenario de incertidumbre generados por la pandemia.

Esta es una guerra que no tiene fronteras, ni banderas, ni nacionalidades. Una guerra, cuya victoria será la erradicación del virus. Una guerra que depende de la responsabilidad de cada ciudadano del mundo.

Ojala todas las personas aprendamos la lección luego de este escenario: Ser mejores ciudadanos, mejores gobernantes, mejores empresarios. Más empáticos, más éticos, más disciplinados, más organizados y que esta batalla no solo deje un colapso económico y social.

Estamos ante el desafío más grande en época de democracia. Poné tu granito de arena y no dejes que el sacrificio de miles de médicos, policías, personal de limpieza, empresarios, trabajadores informales, se eche a tierra. En esto estamos todos los paraguayos, sin distinción de clase, religión, status. Nuestros soldados libraron batalla en campos de guerra. Nosotros, en la comodidad de nuestros hogares.

¡Vamos, Paraguay!


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