Las empresas en tiempos de COVID-19

Francisco Gómez
Director Ejecutivo de Fortaleza

La pandemia del COVID-19 crea un contexto complicado para todos y afecta a muchísimos aspectos de nuestras vidas. En lo que respecta a las empresas, claramente, el panorama también es muy difícil. Y se vuelve más complejo aún porque hay una variable absolutamente incierta: el horizonte de tiempo.

Las empresas pueden estimar el cese de facturación y sus implicancias, negociar con proveedores y pedir financiamiento para conservar el empleo. Pero el problema está en que no sabemos por cuánto tiempo se va a extender la pandemia. Entonces, la variable tiempo es la que impide hacer proyecciones acertadas. Y esto va a seguir siendo así hasta que existan más certezas.

Nos enfrentamos a una crisis económica global. Los mercados internacionales han reaccionado ante el brote de la enfermedad, en un montón de países. Se empezaron a valorar papeles que están 100% apalancados en liquidez, subió el oro y el dólar generó una devaluación de monedas locales en casi toda Latinoamérica. La situación que estamos viviendo podría derivar en una recesión a nivel mundial.

Para hacerle frente al COVID-19, más que nunca, es clave que las empresas aporten con opinión, y se involucren en gremios y organizaciones. Hay que coordinar esfuerzos para empujar el carro hacia el mismo lado.

Las medidas que está tomando el Gobierno son excelentes; sobre todo, en lo que está relacionado la salud. Pero en la ley de emergencia creo que no se ve un esfuerzo claro por parte del sector público, sobre todo del asalariado público. Es injusto que el sector privado se lleve la parte gruesa de la factura. Toda crisis demanda sacrificios y estos deben venir de ambas partes.

Coincido totalmente con lo que dijo el diputado Sebastián Villarejo en su exposición en el Congreso sobre que el sector privado no solo está conformado por las grandes compañías. El sector privado también es el cuentapropista, la persona que tiene uno o dos empleados que brindan servicios de mantenimiento, el emprendedor. Va más allá de la imagen que se refleja para muchos.

Una vez que podamos volver a nuestras actividades habría que tomar nuevas acciones para que la economía se vaya recuperando. Por otro lado, el Estado no tiene que intervenir en los contratos entre partes, el mercado tiene la capacidad de regularse solo.

En esta situación, es vital que el Estado pueda darle a la ciudadanía la tranquilidad de que estas medidas de rescate económico no son el botín nuevo para la corrupción.


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