Mentalidad infinita, el día después del Covid-19

Por mi condición de knowmad no puedo evitar pensar compulsivamente en el futuro, en formatos de diseño caóticos divergentes.

Carlos Ignacio Ramí­rez Benítez – MBA
CEO Santa Clara S.A.

Más “VICA D a la ene” que nunca, muchos de nosotros no sabemos por dónde empezar, porque esto todavía está en curso, el dilema ni siquiera se plantea definitivamente, nos desafía y dificulta respirar, como es uno de los síntomas del Covid-19.

Ahí se ubica, en el presente caótico y quizás ese sea el principal problema, nos resistimos a mantener el status quo que creamos con tanto sacrificio, pusimos tiempo, recursos financieros, esperanzas, ambiciones. Todo lo que hicimos se ve seriamente amenazado, esto es real.

Pero seguimos con procesos de autoconvencimiento, lo usamos como placebo, aportando valor a una estrategia contaminada con mentalidad finita.

Simon Sinek en su último libro, El juego infinito, afirma que la mayoría de las organizaciones se equivocan al encarar “juegos infinitos” como pueden ser los negocios, la política o la propia vida, como si fueran “juegos finitos”, con creencias que hay reglas determinadas que no cambian y siempre hay un ganador y un perdedor. Según Sinek, la gran equivocación de muchos líderes es afrontar este “juego infinito” con una “mentalidad finita”, pensando que lo importante es ganar cuando lo verdaderamente crucial es perdurar.

Además señala que el enfocarse en el desempeño, la perfección, la información y la competencia no son necesariamente la única forma de ganar en los negocios.

La lógica de juego finito, cuando las reglas son conocidas, aceptadas entre los competidores, por ejemplo un juego de Basquetbol, los dos equipos conocen las reglas, lo aceptan, saben quien gana, en el caso de Basquetbol, cuando el cronómetro del 4to tiempo o alargue llega a 00:00:00 el ganador será el que lleve al menos 1 punto de diferencia al otro equipo.

Sin embargo en un juego infinito, no hay un pre-acuerdo de las reglas para determinar cómo medir quién ganó, una empresa podría tener una idea de que ganó si utiliza llega a sus metas utilizando ciertos indicadores y perder si no los alcanza. En un juego infinito en realidad nunca compites más que con una causa que consideras relevante y te mides a ti mismo o a tu empresa en función de cómo va avanzando o progresando para lograr cumplir con ese propósito, el cuál por cierto prácticamente es infinito, nunca se cumple del todo, ya que es más una misión que algo tangible que se logra.

Desde un punto de vista finito esto podría ser absurdo, pero definitivamente no lo es.

Las empresas con una visión estratégica finita, podrían estar iniciando un proceso de degradación visual que los lleve finalmente a una ceguera definitiva en su forma de querer ganar y medir el éxito, cuando compiten contra empresas infinitas que están enfocadas en un propósito trascendente y coherente e incluso pueden llegar a admirar, reconocer y alegrarse por el éxito de sus competidores si estos ayudan a descubrir mejores formas de lograr ese propósito.

Simon Sinek nos ayuda a entender por qué las empresas de crecimiento exponencial tienen una forma muy distinta de organizarse y características en donde el propósito, los valores, los estándares de comportamiento y relaciones entre sus miembros, así como los liderazgos ayudan a crear un entorno relacional que fomenta y explica su crecimiento.

Conceptos como << “el rival valioso”, “las personas de alto nivel de rendimiento pero muy poco fiables son tóxicas en las organizaciones”, “las personas con un menor nivel de rendimiento pero mayor fiabilidad y lealtad puede que no hagan crecer a las empresas tan rápido”, la importancia de tener una “causa justa”, que nos permita tener una razón para ir al trabajo más fuerte que la de ganar dinero, que nos invite a amar nuestro trabajo. Una causa justa es “una visión específica de futuro que aún no existe”.>>

Muchas de las respuestas que necesitamos, debemos diseñar urgentemente con mentalidad infinita, nos permitirá enfrentar con alguna chance el dia despues de mañana ya sin el Covid-19.

Estoy convencido que luego de este momento único de la historia, muchas cosas cambiaran, evolucionará el ecosistema y las especies que sobrevivirán por efecto de la selección natural serán visibles en breve, paradigmas desaparecerán y nos enfrentaremos a dicotomías recurrentes al tomar decisiones sobre el futuro muy, muy “VICA D_a_la_ene”.

Primero somos personas, luego profesionales.

Que la fuerza nos acompañe siempre.


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