O nos salvamos todos…

La presentación hecha por el Gobierno en su ley de emergencia tiene un defecto de fondo: no habla de austeridad, recorte de gastos, racionalización en el uso de los recursos que el ciudadano le confía a sus gobernantes a través del pago de impuestos.

Es decir, el Estado va a seguir gastando, sin racionalidad alguna, dinero que no tiene en un presupuesto que se agota en salarios y todo tipo de beneficios para funcionarios. Ese dinero está disponible cada fin de mes, en las cuentas del BNF, sin retrasos ni dilaciones.

En cambio, ¿qué está haciendo el Gobierno para apuntalar a las empresas –micro, pequeñas o medianas- sobre las cuales descansa la mayor parte del empleo formal y que este 31 de marzo deberán pagar salarios?. Por un lado inyecta al Credito Agrícola de Habilitación Gs. 120.000 millones con el presunto fin de apoyar a mipymes. Pero el CAH funciona en el mundo de la agricultura familiar campesina y en el marco de la reforma agraria.

¿Qué pasa con las mipymes urbanas? Ah, para eso está la Agencia Financiera para el Desarrollo, a la cual hace otro aporte de Gs. 120.000 millones “con énfasis (no exclusivamente) en las mipymes”. A ver, US$ 18 millones para atender las necesidades de 46.000 micro y pequeñas empresas que dan empleo a un cuarto
de millón de trabajadores no es, precisamente, un aporte sustancial.

Para poner todo en negro sobre blanco. El año pasado, el Estado gastó en salarios Gs. 13 billones, algo así como US$ 2.100 millones. Teniendo en cuenta los aumentos previstos –como si la plata chorreara-, este año ese gasto va a arañar los Gs. 14 billones, al cambio actual, alrededor de US$ 2.300 millones… sólo en salarios.

¿Y quieren enfrentar la hecatombe mipyme con menos de US$ 40 millones? ¿En qué mundo vive el Gobierno?
La alternativa planteada por el coronavirus es de hierro: nos salvamos todos o no se salva nadie.


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