Ojo con la timba financiera

Salvo que el diputado Walter Harms diga que le jaquearon la cuenta, la propuesta en firme del legislador por Itapúa es que la Superintendencia de Bancos del BCP eleve de tres a 10 la cantidad de cheques rechazados por insuficiencia de fondos antes de que se cancele la cuenta corriente en problemas. También plantea elevar a tres meses la validez de un cheque en lugar de los 30 días actuales. Nada dice sobre el monto de los sobregiros aunque es de suponer que todo corre en la misma dirección.

El Gobierno, a través del Ministerio de Hacienda, del Banco Central, el BNF y otras entidades similares, está moviéndose para garantizar el ingreso de los sectores más expuestos de la economía. Trabajadores en situación de dependencia, pequeñas y medianas empresas y cuentapropistas son el target principal sobre el cual se están focalizando las distintas acciones. La idea es dar oxígeno financiero a los empleadores para que sigan pagando salarios pese a la contracción de la demanda. Y apuntalar a las mipymes para que mantengan intacta su plantilla de colaboradores sin cortar la cadena de pagos, al menos, mientras dure la emergencia.

Pero cuidado con ceder a la tentación de declarar so’o el sistema financiero, que es prácticamente lo que propone el diputado sureño. El Gobierno está siendo prudente hasta ahora en las acciones adoptadas, moviéndose en un escenario extremadamente delicado en el que un mal cálculo puede causar un enorme daño. Ya lo vimos en la hecatombe financiera de los ’90 y en la crisis de 2002, que afectaron severamente la economía.

No hay que confundir sectores vulnerables de la población con propietarios de activos en riesgo.
Cuidado con dar rienda suelta a la timba financiera. El deber del Gobierno es garantizar la mesa
familiar de los sectores más vulnerables. Lo demás puede esperar.


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