¿Cuándo todo esto pase con qué te quieres quedar? ¿Con quién te quieres quedar?

MARIELA BÁEZ
Coach Ontológico
Asesora de imagen

Mientras me dispongo a escribir este artículo, pienso en algo que dijo Pilar Sordo anoche.  La invitación de esta cuarentena, no solo es estar en casa, es también habitar en nuestra casa interior.

Y regalaba estas preguntas que me hicieron tanto sentido:

  • ¿Cuándo todo esto pase con qué te queres quedar; ¿con quién te queres quedar?
  • ¿Cuándo puedas salir de casa, y volver a compartir un atardecer, un amanecer? ¿Con quién lo harías?
  • ¿A quién te gustaría encontrar cuando te mires al espejo, después de que todo esto pase?

Sé que escribo esto un jueves santo donde la mayoría está más conectado a lo espiritual. Además, no olvido que lo hago para un diario que es completamente direccionado al espacio financiero y económico. Pero hoy tengo ganas de saltarme el marco. Hoy quiero escribir para la mayor empresa que tenemos todos: NOSOTROS MISMOS.

Cuando aprendemos a elegir y entendemos lo que implica gerenciar, sabemos que toda elección implica una renuncia y ponemos foco en lo que vamos a ganar.

Porcentualmente hablando seguro que 80 o el 90 % de lo que tenes hoy en tu vida, fue el producto de todas las elecciones que consciente o inconscientemente decidiste. Lo cierto es que cada decisión es una semilla que tiene cosecha.

¿Y qué estamos cosechando hoy?  Entre broma y en serio, en estos días se murmura por todas partes: Lo que están aguantando las personas que tienen que pasar el tiempo y compartir con alguien que les disgusta, o con quien no se llevan bien.

Si sos padre y vivís todavía con tus hijos, independiente a la edad que ellos tengan, seguro que hoy ves y recibís el retorno de como elegiste vivir con ellos en el pasado. De cómo los educaste, cuanta presencia y amor les dedicaste, seguro que si están acostumbrados a vos, hoy tu estadía en casa no les es algo desagrade. Están acostumbrados a estar contigo. Del otro lado y sin hacer juicio de valor, si en su proceso de crecimiento, por el motivo que fuera, estuviste ausente, no hace falta que te lo digan, porque seguro sentís como tu presencia asfixia.

Si estas soltero, tal vez te pase, que agradezcas la oportunidad de tener el tiempo y compartirlo solo contigo, abraces tu aparente soledad con cierto optimismo, y mirando con un poco de orgullo la última buena elección de haber dicho que No y salirte esa relación donde no eras feliz. A no haberte resignado a una mala compañía solo por el hecho No saber estar solo.

Si estas casado/a y tu elección fue correcta, con qué ganas y disfrute te toca quedarte en casa. Ganas y complicidad se fusionan sin esfuerzo a la hora de apagar las luces e ir a la cama.

Por otro lado, si tú realidad es inversa a la anterior, te toca compartir con una persona incorrecta, cosa que tal vez ya sabias, pero en esta cuarentena tocó ver de cerca la cuestión, te habrás dado cuenta que vivís no solo con quien no amas, sino que además con quien no te gusta estar.

Las preguntas seguro son variadas, pero no muy diferentes a esta: ¿Qué sigo haciendo acá? cómo fue que tome esta elección?  Esta es; la incómoda realidad de muchos hoy ¿Qué les queda a ellos? Y les queda aprender a gerenciar la paz sobre las circunstancias. Y luego, en un momento de más calma, negociar nuevos acuerdos y ver si vale la pena mantenerse juntos por miedo, miedo a qué ¿a estar mejor?

La humanidad está en pausa; lamento el precio que tenemos que pagar para aprender a ser menos estúpidos. En un mundo ideal los cambios se tendrían que dar por elección, por inspiración y no desesperación.

Te invito dar una mirada al gerenciamiento de tu primera y gran empresa VOS MISMO. Hacelo con amor y respeto. Reconocerte todo eso que hiciste, lo que conquístate y lo celebrá y agradecé con todo tu SER.  También deseo que veas lo que No hiciste por miedo, la culpa, lo que postergaste por no abandonar la aparente comodidad o aprobación social.

Si algo tenemos claro después de esto, es que la vida es extremadamente cortita para que por falta de acciones honestas y jugadas nos perdamos la oportunidad de sentirnos realmente vivos. Teniendo como base que la felicidad es nuestra mejor herencia y nos corresponde por derecho natural.

Creo que toda esta situación además de enseñarnos sobre higiene, humildad, sobre conexión espiritual, también invita a crear el protocolo de limpiar nuestra casa interna y aprender sobre cómo lograr destacarnos en un gerenciamiento personal más honesto y valiente.

Hoy más que nunca podemos sentir el valor de presente; a no quedarnos con saldos, a revisar y tomar el valor de hacer las declaraciones pendientes: un perdóname, te extraño, te necesito. O; la declaración de esto hasta acá llegó. Hay buenas decisiones que también tienen su cuota de dolor.

Estoy segura que frente a todo esto, NO nos podemos seguir quedándonos en la queja, esto que nos esta pasando no es una crisis personal más. Está cuarentena no deja de ser un periodo fértil. Nos mandaron a la casa, sí, pero no olvidemos que nos mandaron adentro, no solo a la casa física. Aprovechemos.

Y recordá:

El que no se encuentra adentro, se pierde afuera


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