El futuro pospandémico

Victor Raúl Benítez Gónzález
@victoraulb
Presidente del Club de Ideas

Tengo una idea. Estamos en un momento de aceleración de la historia. Richard Haas, diplomático e historiador, dice que eso deriva de la alta tensión y concentración de fuerzas. Las tendencias preexistentes van a tomar más velocidad y acelerarse de manera pronunciada, más dominantes.

Si uno comienza a tomar nota sobre los hechos portadores del futuro que ya estaban vigentes antes de la pandemia, y que ahora se acelerarán, uno puede tener alguna aproximación de lo que puede llegar antes de lo esperado.

El declive de los Estados Unidos con una China que lo quiere suplantar. EE UU ya se había retirado del escenario internacional y Trump es un proteccionista. Hasta ahora la gobernanza mundial de hecho ha fracasado en el cambio climático, fortalecimiento de la democracia, autoritarismo y contención de las desigualdades. Todo esto se puede disparar.

Ian Goldin profesor de Globalización de Oxford dijo que cree dos escenarios, para la pospandemia. Lo que pasó después de la primera guerra mundial o lo que pasó después de la segunda guerra mundial.

  • Después de la primera guerra mundial, la Liga de las Naciones no anduvo.
  • Después de la segunda guerra mundial, la cosa fue mejor. Hubo mucha creatividad, Plan Marshall, FMI, BM, sistema de intercambio global.

Algunos dicen que podría ser se repita lo de la primera guerra mundial, con cierre de fronteras, nacionalismo, proteccionismo y desglobalización. Es posible incluso una depresión económica global, conviviendo con algo peor, el cambio climático con aislamiento internacional.

Por casa cómo andamos

América Latina tiene una pequeña ventaja. No hay problemas geopolíticos, por ahora, en esa región, como sí los hay en Asia, Europa y Medio Oriente. No se espera una guerra de una triple alianza de Brasil, Argentina y Uruguay, en contra del Paraguay. O una guerra entre Colombia y Ecuador.

Pero A. Latina tiene algo preocupante: problemas internos, de eficiencia gerencial del gobierno, donde las recaudaciones están deslegitimadas por la mala calidad del gasto. En consecuencia, existe un sector privado que no quiere pagar impuestos y ahora encuentra un justificativo más, en un escenario de corrupción sistémica (alentada también en forma un tanto exagerada por la prensa que también tiene sus intereses) y un pueblo que está cansado de no tener un contrato social bien solidificado, pero que tampoco quiere pagar impuestos.

El Paraguay es un ejemplo, país ¨Low Cost¨, baja presión tributaria, alta evasión, controles deficitarios, baja calidad institucional, escasa infraestructura en salud, educación, servicios de agua y saneamiento, etc. Lo que preocupa es la poca capacidad de los gobiernos para lidiar con la pandemia. No existen recursos ni capacidad gerencial, en el aparato estatal. Tampoco se tiene claro qué será una reforma del aparato estatal. Existen borradores de Reforma del Estado.

Por un lado, corre por las redes un programa de Reforma del Estado de corte liberal, escrito por Eduardo  Nakayama, que rescata la necesidad de un Estado racionalizado, eficiente, administrado por hombres austeros y honestos, tal cual eran los gobiernos liberales de Eusebio y Eligio Ayala. Como una especie de representante del gobierno que se fue, aparece Giustavo Leite con videos-ensayos donde expone conformar un fondo soberano de desarrollo nacional. El Presidente del Senado Blás Llano presenta un plan de protección social georreferenciado de Martín Burt y le llama a eso Reforma del Estado.

El senador Enrique Riera, en otro documento que se presentó al Senado y que también corre por las redes, propone otra Reforma del Estado de corte más progresista, preocupado por las desigualdades sociales, con un achicamiento del Estado no tan radical, en cuanto a descentralización se refiere. Todas estas propuestas son buenas y deberían con-formar un Big Picture de ¨un futuro grandioso que merezca ser vivido¨. Un Plan Nacional amplio que contemple a todos y que contenta todas las propuestas que puedan ser articuladas de manera que no entren en contradicción unas con otras.

Las enfoques ideológicos y las emociones políticas importan. Porque pueden definir cómo se va a repartir la torta pospandémica. Según Sergio Sapena, economista, el PLRA y la ANR, en las dos propuestas escritas de Nakayama y Riera, respectivamente, sólo como modelos que representan a estos dos partidos tienen los siguientes enfoque:

  • Nakayama: Dialogar con todos y administrar con eficiencia, buscando resultados. Los liberales implantaron el parlamento en Paraguay. Fueron eficientes para administrar recursos, ganar una guerra con buena gerencia, y por lo general tuvieron en sus filas a grandes intelectuales. No existe garantía absoluta de que la práctica de las teorías eficientistas de esta propuesta sean aplicadas en forma disciplinada. Pero es una propuesta atractiva.
  • Riera: Conquistar los corazones y las lealtades y gobernar para satisfacer los ¨deseos¨ y las necesidades de las masas. Los colorados tienen la mejor polka de la cultura folclórica en la política nacional y siempre han tenido buenos oradores de barricada. La lista de la propuesta de Riera, contiene a medidas modernas de un nuevo Estado más eficiente, en la teoría, pero que a la hora de ser aplicadas, puede ser que sean impulsadas por el nacionalismo y la emoción.

La carencia de líderes fuertes y eficientes es una característica presente, en esta hora pandémica, en toda la región. Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia y  Chile, ya no tienen líderes que descollan. Que gobiernan con el corazón. Se fueron Lula, Kirchner y Evo. El ecuatoriano Correa está con orden de captura.

Agitaciones Sociales

¿Qué elementos de la historia se pueden acelerar en la región? Sin los líderes fuertes, se podrían acelerar las protestas y agitaciones sociales, que ya estaban en el escenario. Eso no es porque a la gente le fue muy mal en los últimos años. Tampoco en Paraguay. La pobreza disminuyó desde NDF. Según el último Informe pandémico del Banco Mundial, la agitación social que se vio en Chile y que puede rebrotar, se debe posiblemente a la poca capacidad de los gobiernos de controlar la corrupción y mejorar la calidad de vida de las capas sociales más empobrecidas. Hay mucha rabia contenida en estos momentos de pandemia. Mucha gente despertó.

Las redes sociales así lo demuestran. Pero hay otro problema.  No se debe olvidar que países como Chile y Perú, que habían mejorado por encima del promedio la calidad de vida de su gente, fueron los que más protestas tuvieron. Parece un contrasentido, pero lo que en realidad acontece es que la gente que mejoró en su nivel de ingresos y tuvo más sentido de lo que significa calidad de vida, es la que quiere más. Parecería que el Paraguay es una nación que soporta mejor las carencias y las frustraciones. El pueblo ha dado el ejemplo de ser disciplinado en situaciones extremas.

El achatamiento de la curva, aún con limitaciones de recursos, así lo demuestra. Si no se logra una verdadera reforma del Estado en un momento posterior a esta crisis sanitaria, la clase política y las élites económicas habrán defraudado el esfuerzo heroico de la ciudadanía que se comportó mejor de lo que se esperaba. Y así, no da gusto.


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