La SET anticipa un escenario rojo

La Secretaría de Estado de Tributación acaba de trazar un panorama con cifras concretas. Según sus especialistas, las recaudaciones de 2020 caerán un 40% por debajo de lo programado y –punto muy importante- la economía tardará cuatro años en recuperarse. Y esto último sólo si la crisis impuesta por la epidemia de coronavirus se disipa en un plazo no mayor de tres meses.

Caída catastrófica de las recaudaciones y cuatro ejercicios fiscales en negativo antes de que las actividades económicas logren un equilibrio. Peor escenario es difícil imaginar, en especial, por el brutal contraste que ofrece frente a las rosadas perspectivas esbozadas a finales de 2019, cuando la economía paraguaya era una de las pocas que se salvaba de la crisis que ahoga a vecinos como Argentina y Brasil.

Paraguay, Perú, Bolivia y Uruguay eran ejemplos de buenas expectativas de crecimiento en medio de un mundo enloquecido por guerras comerciales y batallas por el dominio del mercado del petróleo. Todo eso desapareció en muy pocas semanas y lo que tenemos es una pandemia que ha llegado hasta nosotros desestabilizando hasta las cifras más sólidas.

¿Cómo se afronta una crisis semejante? No hay otro camino sino un cambio de hábitos.

El sector privado, tras el salvavidas temporal que pueda arrojarle el Estado, saldrá adelante reinventándose a sí mismo buscando recuperar posiciones en el mercado en base a eficiencia y competitividad.

¿Y el sector público, cómo se las arreglará con tan drástica caída de ingresos y con semejante nivel de gastos duros? Aunque no con la gravedad de la actual, el Estado ha enfrentado otras crisis muy serias mostrando una absoluta incapacidad para ajustar cuentas y someterse a un plan de austeridad. No se trata de si es justo o no apretarse el cinturón. Es que no hay otra alternativa, salvo el colapso del Estado.


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