No celebremos antes de tiempo

El ministerio de Hacienda ha posteado un alentador cuadro de recaudaciones en el mes de marzo en particular y en lo que va del año en general. Frente a las predicciones cuasi apocalípticas emanadas de consultorías y especialistas, que la SET haya registrado una contracción de algo menos del 8% en sus registros tributarios autorizaría a pensar que las cosas no van tan mal.

En su sitio oficial, Hacienda concluye que “esto muestra el acompañamiento del sector privado a las medidas implementadas por el gobierno, ya que solo se presentó una disminución de 7,9% en ingresos efectivos al cierre del mes, y de la recaudación acumulada a marzo fue solo del 0,5%”.

Nos gustaría compartir ese optimismo pero ciertas condiciones objetivas nos obligan a ser un tanto más cautos.
La mayoría de las obligaciones tributarias vencieron antes de que el estado de emergencia sanitaria entrara en su fase más crítica.

Las medidas de amortiguación decretadas por el Gobierno en materia de impuestos y otras contribuciones tardaron su tiempo en entrar en vigencia y para entonces, la casi totalidad de los sujetos de tributación ya habían hecho sus liquidaciones y cumplido con sus obligaciones empresariales.

La paralización de actividades ha aumentado en forma gradual y se acentuará aún mas en la primera quincena de abril, ya con la mora impositiva en vigencia plena y con empresas –micro, pequeñas, medianas y grandes- ajustándose los cinturones de manera diversa para capear el temporal en que hemos entrado.

No queremos ser pájaros de mal agüero ni arruinarle la fiesta a nadie. Pero aún es muy temprano para descorchar champan porque lo peor –según aseguran los sanitaristas más confiables- aún no ha llegado.
Preparémonos para esa dura etapa. Vamos a necesitar serenidad, realismo y mucho coraje.


También podría gustarte