Sin brújula

Por Juan Pablo Fernández Bogado
Abogado, profesor

La pandemia que estamos transitando nos ha llegado como un balde de agua fría para mostrarnos que muchas cosas en el estado se pueden hacer de manera diferente, pero cuán importante hubiera sido el contar con mapas de rutas fidedignos que nos dirijan a fin de cumplir mejor con la asistencia a tantas personas que hace casi un mes no están comiendo, por no poder salir a trabajar.

Mucho tiempo estamos teniendo para pensar y reflexionar sobre cuánto daño ha hecho, en estos más de 30 años de democracia, la clase política de todos los colores y signos, algunos por acción y otros por omisión, de la falta de visión, planificación y ejecución de las políticas públicas en todas las áreas, pero más que nada, en estos momentos, el ejemplo que nos toca vivir es en el de salud, y este el momento que nos damos cuenta de eso.

Hospitales a medio terminar, insumos que no se contaban, personal no capacitado, administraciones sin recursos para afrontar una crisis es la realidad que tenemos y hace que cada noche al ver la cantidad de pruebas que nos reporta el Ministro Mazzoleni, no deja de hacerme ruido si esos números representan realmente o existe un subregistro de casos no confirmados que podría tener una cifra mucho mayor a la que conocemos. Administramos pobreza por la indecencia de algunos que solo el peso de su conciencia será el castigo eterno por la falta de una justicia real en el Paraguay, si es que la tienen.

Para dar un ejemplo de lo último que acabo de mencionar, remontémonos al 2013, cuando se invirtieron cerca de 20 millones de dólares para la realización del censo nacional que nos daría el mapa de cuantos somos y como hacer políticas públicas, pero la baja cobertura, o sea el mal trabajo, hizo que se desconozcan los datos del 20% de la población. Ahora tenemos al frente de esta institución al ex director de la empresa estatal que vende cañas… (¡?). ¿Se quiso hacer la tarea de manera correcta para que el resultado sea excelente? Usted responda la pregunta.

No podemos dar 500 mil guaraníes, porque no tenemos brújula, no podemos asistir a todos los enfermos del país, porque no tenemos brújula, no podemos saber cuántos desempleados va a traer esta pandemia, porque no tenemos brújula, queremos reformar el estado, pero sin brújula. Puedo seguir, pero creo que por hoy es suficiente.

Espero que la resurrección de esta semana santa nos traiga la resurrección de nuestras conciencias para construir entre todos una Nueva República… ¡pero con Brújula!


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