Adaptar el continente, no el contenido

Esto va camino a convertirse en casi una doctrina de Estado: adaptar el continente al contenido, los procedimientos a las circunstancias. ¿La auditoría de gestión del último año no salió bien? Algunos dejan de hacerla mientras otros van a pedir flexibilidad a los organismos de control.

¿Está en vigencia la cuarentena obligatoria? Sí, pero no para el intendente de Pedro Juan Caballero ni para el Gobernador de Central. ¿Las camas de terapia encargadas por el Ministerio de Salud llegaron fuera de las especificaciones? No importa, es cuestión de poner “voluntad política” y subsanar el inconveniente, que no es otro que la ley 2.051 de 2.003 que crea la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas y establece su marco operativo.

El que habla de “voluntad política” es un ex director de la DNCP que invita al Ministro de Salud a aceptar camas que cuestan cuatro veces más que las solicitadas. ¿Cómo? ¿No era que la DNCP fue creada para cuidar el patrimonio público? ¿O la emergencia médica es una especie de campana de recreo para hacer lo que se le canta a cada uno?

Tiene que haber una manera de hacer bien las cosas incluso en una emergencia. Está bien lo de los procedimientos abreviados porque hay vidas en juego. Pero si el MSP encarga jeringas desechables que no le lleguen zapatos de tenis o play stations.

¿Se entiende, o es tan difícil? ¿Quién decide qué necesita el Ministerio de Salud, el ministro y su gabinete de expertos o la empresa importadora? Si el ministro pidió un tipo específico de cama hospitalaria es porque es el que se necesita para el momento de emergencia.

Que el proveedor se desentienda de la orden y ofrezca una cama cuatro veces más cara desnuda la maniobra por dentro y por fuera.

Hasta ahora, al ministro no le torcieron el brazo. Ojalá siga así.


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