Aeropuertos de Nueva York piden rescate de US$ 3.000 millones

El Economista, México

Los aeropuertos JFK y LaGuardia, de Nueva York, y Newark, de Nueva Jersey, solicitaron al Gobierno de los Estados Unidos un rescate económico de US$ 3.000 millones para apaliar la crisis que atraviesan como consecuencia de la pandemia de coronavirus. Tras diez años de ganancias, desde mediados de marzo registran una caída del 97% en el tráfico de pasajeros.

El área metropolitana de Nueva York es, por lejos, la zona de los Estados Unidos más afectada por la pandemia de coronavirus. Allí se concentraron más de 30.000 fallecidos por el virus (16.000 de ellos en la Gran Manzana), de entre los 100.000 que registra el país.

Justamente, se cree que Nueva York haya sido la principal puerta de entrada del virus al país, y los aeropuertos del área han sufrido severamente este impacto, tanto desde el punto de vista económico como sanitario.

Según la Administración de Seguridad en los Transportes (TSA), creada luego del 11 de septiembre de 2001, más de 500 de empleados federales del organismo han dado positivo en COVID-19 y más de un tercio de esos casos se registraron en los tres aeropuertos de Nueva York, con cifras muy por encima de todos los demás: sólo en JFK se contagiaron 113, en Newark 61 y en LaGuardia 33, la gran mayoría en los puestos de control de viajeros, según datos de principios de mayo.

Además, entre los empleados de la Autoridad Portuaria, que además de los aeropuertos gestiona el tren entre Nueva York y Nueva Jersey y otras infraestructuras, hubo 235 empleados positivos y dos fallecidos.

Pero, como se señalaba y se puede entrever, esta situación ha generado un shock financiero en las terminales aéreas neoyorquinas. Los tres aeropuertos llevaban diez años de bonanza económica hasta la llegada del coronavirus que, según datos oficiales, les arrebató desde mediados de marzo un 97% del tráfico aéreo.

De acuerdo a la asociación Airlines for America (A4A), que engloba a las principales aerolíneas estadounidenses, las aerolíneas tienen aparcada la mitad de su flota comercial (unos 3.100 aviones) y los vuelos domésticos estos días llevan una media de 39 pasajeros (en enero y febrero, eran entre 85 y 100).

En ese sentido, mientras que en 2019 hubo un récord de viajeros en estas fechas (con el Día de los Caídos se suele dar inicio “no oficial” al verano), con 2,8 millones de personas pasando los controles de los aeropuertos estadounidenses, TSA registró menos de 350.000 al inicio del fin de semana festivo (el fin de semana pasado).

Es en este contexto que los tres aeropuertos del área metropolitana de Nueva York le solicitaron al Gobierno de los Estados Unidos un rescate de US$ 3.000 millones, ya que nada hace vislumbrar una pronta reactivación de las operaciones en condiciones “normales”.

Así lo explicó su máximo ejecutivo, Rick Cotton, en una audiencia del Consejo Directivo, quien advirtió que podría producirse un colapso sin precedentes en el sector y recordó que la entidad emplea directamente a 8.000 personas y esa falta de ingresos pone en peligro un plan capital de mejora de infraestructuras a largo plazo que sería “muy importante” para la recuperación económica de la región de Nueva York, que representa un 15% del PIB de Estados Unidos.

Dicho plan es un proyecto de modernización para convertir JFK en un aeropuerto “de renombre mundial” con capacidad para 15 millones de pasajeros al año, que implica unos US$ 13.000 millones de inversión aportados casi su totalidad por fondos privados que aportan las aerolíneas, y sólo US$ 1.000 millones de la Autoridad Portuaria.

 

 

 


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