¿Cómo proteger nuestras inversiones en el contexto del COVID-19?

Francisco Gómez
Director Ejecutivo de Fortaleza

En la realidad que estamos viviendo, de constantes cambios y de muchas preocupaciones a nivel financiero, la incertidumbre es el elemento imperante y el que más intranquilidad genera. En el sentido de que no sabemos cuánto va a durar esta situación, tanto en el plano sanitario como económico. Lo que puede generar que tomemos decisiones equivocadas.

La volatilidad actual de los mercados repercute mucho en las inversiones de mayor riesgo, que hoy en día, sin duda son, prácticamente, la totalidad del portafolio. Justamente, debido a que hay pocas certezas. Pero hay que tener en cuenta que, mirando las grandes crisis de la historia, las inversiones más seguras se han repetido, una y otra vez, en los momentos exactos después de estos escenarios de shock.

Algo clave es analizar el contexto de forma constante. Los decretos cambian y los distintos panoramas modifican algunas variables. En el caso de Fortaleza, hacemos el ejercicio diario de cerrar el día con una charla, un tablero de control para ver cosas que antes las revisábamos mensualmente. Esto nos permitió tomar decisiones correctas en todos los casos, en las que confiamos para ir, de a poco, pasando esta tormenta.

Ante la inestabilidad financiera provocada por la crisis, son las inversiones a largo plazo las que arrojan mayor certidumbre, a quien necesita agregar valor a su excedente presente o pasado. Y por más que la mayoría pueda no ser la que genera excedentes, estas crisis traen oportunidades para muchos. El plan B es meter el dinero abajo del colchón y eso nunca resulta bien; o porque lo toco rápido o porque pierde valor.

Para mantener las inversiones lo más seguras posible, hay que evaluar, también minuto a minuto, la confianza depositada en las empresas e instituciones a las cuales les otorgamos el privilegio de nuestra inversión.

Proteger nuestras inversiones implica mirar la historia, conocer cuáles son las necesidades básicas y entender que éstas no van a terminar, sino que las decisiones quizás sean más “angostas” en los próximos meses o años.

También, que entendamos que nadie tiene la bola de cristal, existen situaciones que nos exceden en la planificación. El contexto requiere una revisión y, quizás, una reestructuración de nuestro plan de inversiones. Para eso, recomiendo prudencia y paciencia, ante todo.


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