Consejos prácticos post pandemia

Parte 2

Guido R. Britez. – SUNERGOS

Guido R. Britez

La pandemia ocasionada por la Covid-19 definitivamente traerá consecuencias negativas para la macroeconomía, los bolsillos de las personas y el bienestar en general.  Sin embargo, en lo que se refiere al bienestar personal, es posible salvaguardarlo con las ideas mencionadas más adelante.

Por un lado, negar la existencia del impacto negativo no lo hace desaparecer y por otro lado, es clave al mismo tiempo tratar de sobreponerse y salir adelante. Frédéric Chopin dijo al respecto: “Toda dificultad eludida se convertirá más tarde en un fantasma que perturbará el reposo”.  Es más útil aceptar la realidad de los hechos con serenidad, mansedumbre, y tomar la decisión de  salir adelante tal como lo planteo William E. Channing:

“Las dificultades están hechas para estimular y no para quitar el ánimo. El espíritu humano debe fortificarse en la lucha”

Quedarse frustrado o paralizado por las consecuencias negativas de la pandemia no es recomendable. Las siguientes pautas son recomendadas para poder pensar como Channing y Chopin:

  1. Aceptar lo que no se puede controlar

Un concepto que puede traer mucha calma a toda persona es aceptar que no puede controlar lo que esta fuera de su influencia o campo de acción. Quizás sea difícil pensar de esa manera, pero ¿es realista pensar que uno puede frenar una pandemia?  La respuesta es obvia.  Por lo tanto, no es útil gastar energías en no aceptar lo sucedido, y es  mejor utilizar  energías en buscar cómo salir del pozo, así como lo planteo Noel Claraso: “El mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de evitarla”.

Aunque parezca contradictorio, es muy útil  mirar de frente a la adversidad, aceptarla mansamente y no pelearse con ella. Es posible que esto parezca una debilidad, sin embargo, solo cuando se acepta se avanza. Tratar de controlar lo que no se puede produce angustia y aflicción. Es clave aceptar que la vida no es ni será como quisiéramos que sea.

  1. No enojarse

Enojarse empeora los efectos de una adversidad, y no cambia un ápice la situación.  Aunque es entendible sentirse enojado por una adversidad, el enojo saca a la superficie las peores conductas del ser humano, sepulta sus virtudes y afecta el relacionamiento con uno mismo y con los demás.

Por otro lado, el enojo nubla la visión, estresa, no permite evaluar con justicia lo que sucede, llena la mente de resentimientos  y neutraliza la capacidad de acción justo cuando una persona lo que más necesita es estar “entera” para actuar.  El enojo también repercute en el cuerpo, deja pasar oportunidades y estimula al cerebro a concentrarse más en el problema que en la solución.

Algunas personas, quizás ingenuamente, piensan que el enojo es la manera adecuada de “vengarse” de la adversidad, lo cual no es un pensamiento realista. Solo cuando estamos tranquilos y serenos podemos ser útiles a nosotros mismos y a los demás.  No se puede pensar con claridad desde el negativismo o la intranquilidad, mientras que la serenidad y la tranquilidad alimentan la lucidez y la creatividad.

  1. Tener esperanza

Todo pasa, y la pandemia también pasara. Al decir de Oliver W. Holmes:

“Lo más importante no es donde estamos, sino hacia donde nos dirigimos. Para llegar a la puerta del paraíso, a veces hay que navegar a favor del viento y otras en contra, pero hay que navegar y no ir a la deriva ni echar anclas”  

Aunque es  trillada aquella frase que “lo último que hay que perder es la esperanza”, sin embargo, es muy útil para enfrentar las adversidades, tal como lo imagino Johann von Goethe al escribir las siguientes frases:

“A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno.

¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán?

Pero esperamos que así sea…..Y sabemos que así será”


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