El segundo secreto de un futuro grandioso

Victor Raúl Benítez G. y Sergio Sapena Pastor

Tenemos una idea. Tal como anticipáramos en la semana pasada, el primer secreto por el cual el Paraguay puede tener un futuro diferente, optimista, en la era pos pandémica, era la carta del Sr. Trump donde se hacía referencia a que el país era el mejor aliado de los Estados Unidos. Hoy, como segundo secreto, queremos referirnos al concepto de atracción de inversiones externas directas, de marcas norteamericanas para el mercado brasilero. Como parte encadenada al primer factor citado más arriba.

Oportunidad de industrialización del Paraguay: El Acuerdo Automotriz con el Brasil

Como nunca antes había ocurrido, ahora llegó el momento. Decíamos en el artículo de la semana pasada, de nada vale tener un diploma de graduación emitido en los Estados Unidos,  sin que se lo pueda rentabilizar.  Las reuniones del Foro Energético 2040 que se realizaron en Asunción, evidenciaron la gran oportunidad y la gran responsabilidad de decidir entre las dos alternativas más importantes que se destacan para la negociación del Anexo C  de ITAIPU  en el 2023: 1) bajar la tarifa para tener una energía más barata para industrializar ambos países o; 2) mantener la tarifa y recibir unos USD 10.000 millones adicionales para cada país en 10 años.  Es por esta primera opción que escribimos estas líneas, por la opción de presentar un  Plan de Industrialización del país basado en el nuevo acuerdo automotriz con el Brasil. El mercado será el Brasil pero las marcas de origen están en los Estados Unidos. Serían piezas ¨Made by General Motors, Assembled in Paraguay, Delivered to Brasil¨.

Como  historia inicial, quisiéramos destacar el impacto de la industria maquiladora del Paraguay en la fuerza de la negociación entre ambos países, y la urgente necesidad que tienen ambos países por impulsar la complementariedad industrial que brindara una solución para el Paraguay, en términos de generación de fuentes de trabajo, y para el Brasil, en términos de aprovechar su eficiencia productiva y generar ganancias a una industria que está perdiendo dinero hace décadas.

Como historia final, quisiéramos mencionar que las ventas en el negocio automotriz en Brasil han crecido al ritmo del 10-15 % anual, y sin embargo la producción ha crecido en forma rezagada entre el 3-6% en todos estos años, debido a las inmensas pérdidas de dinero de la industria automotriz, que solo en el año 2018 ha tenido que inyectar USD 10.000 millones para continuar operando en el país en un mercado que creció al 15%.

¿Porqué en una industria centenaria que goza de supuestos privilegios y crece dos dígitos siguen perdiendo dinero?

La respuesta es porque todas las cargas sobre la producción de un vehículo en el Brasil llegan al 50%, es decir, la mitad del precio de un auto son impuestos, y sumando los elevados costos logísticos, las excesivas cargas laborales y de energía, hacen que las operaciones de la industria reportan perdidas a las casas matrices hace años, o ganancias marginales que no logran cubrir el costo del capital para el nivel de riesgo.

¿Y si están perdiendo porque siguen invirtiendo sin tener retorno? 

La respuesta es que la industria y sus proveedores tienen una brutal inversión en tecnología, maquinaria, edificios, equipos que requieren enormes sumas de capital, entonces el costo de cerrar las fábricas es mayor que el que continúen funcionando a perdida y además los clientes están ahí, el mercado está creciendo, y hay que atenderlos.

Con toda esa insensatez, la industria automotriz en Brasil con esas condiciones no es sustentable, por lo que es el mejor momento para transformar ese escenario y presentar un plan de sustentabilidad de la industria automotriz al Brasil.

Esta no es tarea para una única empresa, debe ser un movimiento sectorial, de toda la industria. El Paraguay puede ofrecer una manufactura competitiva, preparándonos para el gran crecimiento del mercado brasileño, que sume la política impositiva del Paraguay, eliminando la enorme carga tributaria, además de los otros costos en mano de obra y energía eléctrica con la alta eficiencia en la producción en serie de los fabricantes brasileños. Juntos, seremos muy competitivos para la fabricación de autopartes y automóviles no solo para el Brasil, sino para todo el mundo.

Conclusión

Con nuestros intereses alineados con los del mercado internacional, en esta economía pandémica que requiere reducción de costos, en una zona geográfica con baja densidad poblacional donde haya más horas laborales, se estará ofreciendo mayor competitividad a un mundo donde se está discutiendo el futuro de la movilidad personal, cero accidentes, cero congestionamientos y cero emisiones. Vamos a crear las condiciones para traer aun más inversiones hacia la región y en especial hacia el Paraguay.

Tenemos una gran oportunidad de generar más empleos, crecimiento y desarrollo tecnológico. Se necesita la unión de todos los que sufren el impacto de la economía pandémica, ensambladoras, sindicatos, proveedores y el gobierno. Juntos, Paraguay y Brasil, pueden hacer algo diferente. Hagamos el desafío, juntos podríamos pasar de 300 millones de dólares anuales en piezas de autos vendidas en el Brasil, a 12 millones de dólares, como el modelo de Corea del Sur que vende internamente apenas el 25% de su capacidad instalada, el resto lo exporta.  Siguiendo esta senda,  podríamos generar una oportunidad histórica de crecimiento para el país y la región. Y así, ya da gusto.


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