En los zapatos del otro

“Cada experiencia de la vida es única”

Por Silvia Gil

Si el zapato te sirve, póntelo; si te hace daño, puedes tirarlo…

Todos hemos oído alguna vez la expresión “calzarse los zapatos de otro”, que es como ponerse en su piel, es una forma de decir que podemos entender los sentimientos de otras personas y ver las cosas desde su perspectiva.

Sin embargo, la expresión siempre me ha parecido curiosa, porque es muy poco probable que los zapatos de otro nos sirvan; es como si nos pusiéramos sus gafas, no veríamos nada.

El caso es que no podemos andar con zapatos ajenos sin hacernos heridas en los pies o sin sentirnos flojos en los mismos.

Cada zapato tiene su tamaño, su humedad. Cada experiencia de la vida es única, porque está configurada por las especificaciones de cada alma. Cada biografía es única, y está conformada desde su propia realidad, cultura, necesidad y experiencias.

Por ello es que debemos comprender a los demás permitiéndoles hacer su camino mientras les ofrecemos apoyo y espacio.

Así podemos acompañarlos llevando nuestros “propios zapatos”. En esos casos, deja que ande por su camino y continúa queriéndolo y apoyándolo, aunque no entiendas a dónde va.

No critiques, acepta su realidad, es parte de su aprendizaje, respeta! Porque tú también estarías aprendiendo observándolo!

Desde la empatía puedo atender con excelencia a mis clientes. Desde la empatía puedo colaborar con un compañero cuando lo necesita. Desde la empatía puedo ayudar a que mi equipo se desarrolle.

Desde la empatía puedo obsequiar mis recursos (escucha que es tiempo, dinero, conocimiento, etc.) cuando mi prójimo lo necesita.

La empatía se desarrolla en la infancia y en la casa, y la madre cumple un rol fundamental, porque es quien crea el lazo afectivo del niño y su dinámica emocional.

 


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