La digitalización en el contrato de seguros

Guillermo Fronciani
ABOGADO

El Derecho Comercial ha avanzado raudamente en el proceso de digitalización de las transacciones desde las instituciones estatales como tributarias y aduaneras hasta el sistema financiero con procesos automatizados que agilizan la operatividad y facilitan al usuario acceder más rápido a determinados servicios y  registraciones y al prestador optimizar sus recursos disponibles y a des-burocratizar sus procesos.

El seguro, como servicio y parte del sistema financiero, ha tenido que avanzar en esa línea con la particularidad de que se trata de un “contrato”, colmado de cláusulas y condiciones de adhesión cuyo requisito esencial es el consentimiento, es decir la voluntad del contratante, tomador o asegurado de aceptar el servicio y con la formalidad que requiere las normativas de defensa al consumidor como las del Organismo de control, la Superintendencia de Seguros. El artículo 674 del Código Civil expresa: “…El consentimiento debe manifestarse por oferta y aceptación…”. La oferta del asegurador se perfecciona con la entrega de la Póliza. “…El asegurador entregara al tomador una póliza debidamente fechada y firmada, con redacción clara y fácilmente legible…” (Articulo 1.555 Código Civil). Nos detenemos aquí en la firma del asegurador, que aparece como un requisito formal de la oferta y del contrato. Pero esa firma puede ser “manuscrita” o “facsimilar”,  esta última no es otra cosa que una reproducción de la firma manual que se puede guardar electrónicamente o por grabado o impresión y tienen validez legal. La firma electrónica es otra cosa. Viene a ser la identificación de un firmante que utiliza soportes electrónicos dejando un registro de fecha y hora fácilmente comprobable que sirve como base para la legitimación de la misma mediante accesos restringidos y claves de acceso que le dan “identidad” al mismo. Tampoco debe confundirse con la firma digital que es la firma del usuario identificado pero que pasa por una entidad  debidamente autorizada que actúa de enlace y convalida la firma y la identidad del usuario que lo realiza,  creando y distribuyendo los certificados de firma digital dentro del territorio nacional mediante la ley Nº 4017/10 “De validez jurídica de la firma electrónica, la firma digital, los mensajes de datos y el expediente electrónico” y su ampliación en la Ley N°. 4610/12, aprobada por el Ministerio de Industria y Comercio, que habilitó y dio forma legal y jurídica a la Firma Digital.

Vemos que,  con estos mecanismos se configura el principio del consentimiento. Pero el contrato puede ir más allá. Se materializa en la “Póliza”,  pero esta también puede ser digitalizada,  facilitando la entrega al tomador o asegurado con la misma efectividad y validez que una entrega material. Opera de la misma manera que la firma digital y van unidas y certificadas por la entidad habilitada por el Ministerio de Industria y Comercio. El asegurado recibe su póliza digital con la firma digital incluyendo las condiciones particulares, específicas y generales aprobadas por la Superintendencia de Seguros. Al respecto, esta entidad ha emitido Resoluciones relacionadas con la aplicación de la Póliza digital y siendo la más reciente la  Resolución  SS.SG. N° 136/18 y que en su Anexo  establece las “Condiciones mínimas para la emisión de pólizas electrónicas con firma digital”,  de las que citamos:  -La descripción de los procesos, etapas y procedimientos de emisión, así como una evaluación de los riesgos que podrían afectar a la aseguradora indicando los controles y procedimientos establecidos para mitigarlos, todos aprobados por la Asamblea de Accionistas; – La nómina de personas que suscribirán los instrumentos con firma digital, a los fines registrales;  -La copia autenticada del Certificado de Autorización de firma digital de los suscriptores de pólizas; -El texto a ser incorporado a los Modelos de Propuestas que componen los Planes de Seguros registrados, entre otros requisitos.

Todo esto se complementa finalmente con la factura electrónica, iniciativa del Ministerio de Hacienda a través de la SET y el sector privado, en etapa “piloto” con las primeras catorce empresas en implementar, entre ellas Seguridad Seguros por el sector asegurador, y de esta manera  el contrato de seguros,  desde la oferta y aceptación, con la firma, la Póliza y la factura,  se vuelve 100% digital y con plena validez jurídica.

Vemos así,  como  la industria del seguro,  ha evolucionado en los procesos de digitalización y a través de las normativas generales sobre firmas electrónicas, comercios electrónicos, mecanismos digitales y las indicativas del regulador, ha logrado estar a la vanguardia de la tecnología, manteniendo al mismo tiempo los mecanismos de defensa del usuario consumidor de seguros y respetando los alcances de la Ley 827/96 “De Seguros”.


También podría gustarte