¨No tengan miedo¨

Club de Ideas

Víctor Raúl Benítez González – @victoraulb

Víctor Raúl Benítez González, presidente del Club de Ideas

Tengo una idea. Es el título del comentario, un mensaje para los empresarios. Complementa la sentencia que la vengo predicando, en el sentido de que ¨sólo aquellos que pueden tener una versión positiva de su historia, podrán construir una visión optimista del futuro¨.

Hace poco más de un mes hice también mi ¨reinvención¨ pandémica. (¨No olviden hacer la suya, está de moda nacer de nuevo, tener nuevas personalidades, para no morir dos veces, como persona física y como persona jurídica, o como lo que fuera¨). Reinventarse, forma parte de los consejos 2020 de los ¨gurúes¨ empresariales. Mi nueva carrera, pero que es tan vieja como ¨La Odisea¨ de Homero, aparece en la historia, cuando el autor griego relata las aventuras de Ulises en la guerra de Troya. Este personaje deja a su hijo Telémaco, y a toda su casa, bajo los cuidados de Mentor, su amigo. Las ¨Odiseas¨, como la del Covid-19, suelen inaugurar nuevas profesiones. El primer Principio de mi mentoría recomienda ¨no tener miedo¨, y lo argumento más abajo.

Estrategia = Acto de Fe

En primer lugar, cuando las hipótesis sobre el futuro (¨estrategias¨) desaparecen, el imperativo es buscar nuevas hipótesis sobre nuevos futuros. Lo que equivale a nuevas ¨estrategias¨ cómo vías de escape al cautiverio político y económico de la pandemia.

En segundo lugar, el problema es que la historia, con sus características nocivas, que ya venían siendo tendencia, se acelera. Y como dice Richard Haas, exdiplomático y escritor, no es que sólo haya un cambio de era en el transcurrir de la historia. El problema es que, al buscar nuevas hipótesis sobre el futuro, las toxicidades preexistentes, conspiran contra nuevos actos de fe. Contra nuevas estrategias. Cuando las tendencias adquieren más velocidad de manera pronunciada – actuando en forma más dominante, el miedo a lo desconocido comienza a operar.

La monarquía del miedo

Una de estas tendencias es precisamente ¨la sociedad del miedo¨ y el ¨ambiente de temor¨ en el cual ya veníamos viviendo. Esto conspira contra la democracia, política y económica. El miedo estimula la necesidad de acudir a un líder mesiánico terrenal que venga a protegerte en una sociedad disciplinaria. El temor paraliza y se interpone a las ideas del empresario innovador.

El Premio Nobel Daniel Kahneman afirma que ¨las creencias tienen consecuencias sin importar su verdad. Una narrativa convincente crea la ilusión de inevitabilidad¨. El clima de negocios es un ejemplo de ello. El mercado suele ser un ambiente muy fértil para las profecías autocumplidoras.

La era de la posverdad y el modo Covid de vivir, son categorías pandémicas que tienen al miedo como el elemento común. El miedo que está – y estuvo – de moda, ahora es más pronunciado en la ¨sociedad pandémica gobernada por el temor¨.

Martha Nussbaum, profesora de psicología de la Universidad de Chicago, escribió hace poco un libro titulado ¨La Monarquía del temor¨. David Brooks, famosísimo escritor norteamericano, escribió otro al cual le puso por título ¨Una era definida por el temor¨. Andrew Nierenberg publicó ideas similares bajo el sugerente título ¨Cómo funciona la propaganda¨. Todos tienen un tema común que se resume en la siguiente frase del último autor citado: ¨Si los políticos pueden hablarte de tus miedos, tú deberías temer a lo que ellos pueden introducirte en el cerebro¨.

Para agotar mi lista de best-sellers recomendada para los miedosos, Frank Furedi, quien escribió ¨Cómo funciona el temor¨, nos advierte que debemos dar mucha atención a las retóricas de los hombres públicos. Ellas están cargadas de icebergs; relojes atómicos mundiales; bombas a punto de explotar como la de la deuda externa de nunca acabar; inmigrantes que te sacan el trabajo y; el Apocalipsis recurrente de las películas de Hollywood que, a mi modo de ver, nada tienen que ver con el libro de las ¨revelaciones¨ del Apóstol Juan, el último de la Biblia.

Ideas fuerza

El miedo es el vínculo entre el malestar, los disgustos, la envidia, el racismo y la violencia social. El temor actúa en el espectro político. Ojo con esto. Nussbaum nos dice que el ¨temor¨ es un ¨monarca¨ que siempre está esperando su turno para tomar el control político y social. Por ejemplo, hay tres tipos de voto: voto miedo, voto esperanza y voto contra. Bolsonaro y el mismo Trump son productos del voto miedo. Lula y Lugo fueron productos del voto esperanza. Al final no cumplieron con ella. Y muchos que andan por allí, sobre todo parlamentarios, accedieron al poder gracias al voto ¨contra¨. Nadie votó por ellos, lo eligieron para evitar a otro peor.

El paraguayo es un ciudadano al cual muchos dictadores lo sometieron recurriendo al miedo como factor de poder. El temor miente por debajo de la creciente desconfianza y favorece la polarización. Es una característica del Paraguay, lo que evita que se activen los mecanismos de prosperidad de los que hemos venido hablando con Sergio Sapena como ¨Los 5 secretos de un futuro grandioso¨.

El miedo es terriblemente narcisista. El Papa Francisco, que alaba a la mujer paraguaya, suele repetir que el miedo nos hace crueles. Es lo opuesto a la empatía y la solidaridad social. Evita que pensemos en plural y veamos colectivamente nuestro futuro, con tolerancia. Como lo hizo Mandela en Sudáfrica a fines del siglo pasado. Es lo que falta en el Paraguay. Alguien que nos reconcilie con nuestro pasado para que podamos reconciliarnos con nosotros mismos.

El bien común

Pensar que la mejor decisión individual es la peor grupal ayudaría a fortalecer el bien común en la sociedad. Todas las democracias, antiguas y modernas, tienen el problema de la visión angosta, autorreferenciada, lo que no permite todavía crear un narrativa significativa que nos lleve hacia un futuro de prosperidad compartida, que esté al alcance de nuestras manos.

La prensa, que es conservadora y manipuladora, que dedica el 90 % de espacios, y tiempo de radio y tv, al 10 % de la generación de riqueza del Paraguay (el estado y los robos de los hombres públicos), en vez de comunicar lo que está pasando en el otro 90 % del PIB, que corresponde al sector privado, también colabora con esta visión distorsiva de la realidad.

Vale en este momento pandémico recordar que: ¨Los empresarios son héroes en nuestra sociedad. Ellos fracasan por nosotros¨, (Nassim N. Taleb). Pero nadie sale en la tapa de un diario porque está peleando su supervivencia empresarial junto a sus empleados que aceptaron una rebaja del 50 % de sus salarios, con el dueño del inmueble que rebajó otro 50 % el alquiler. Vende más la pornografía de las DD JJ y el problema de los barbijos.

Conclusión

Mi propuesta es que dejemos de tener miedo de lo que puede salir mal (el sector público) y vamos a concentrarnos en lo que puede salir bien, en las empresas. El barullo de las redes sociales y la prensa inmediatista no tienen el horizonte, con 24 minutos o 24 horas en retrospectiva de información, respectivamente, como para darnos una ¨versión positiva de nuestra historia¨, para que podamos tener una ¨visión optimista de nuestro futuro¨. Es una perspectiva muy limitada, además de ser interesada. No tienen el ¨big picture¨ de nada.

Un intelectual llamado Pablo dijo en una carta a sus seguidores (de redes sociales), hace miles de años, que el ¨morir tenía lucro, pero que el vivir era para beneficio de los que lo seguían¨. Para que si viviera (algo improbable porque estaba en la cárcel de Nerón en Roma), él pudiera contarles qué tipo de vida (y de muerte) era más rentable.

Si no creen en eso, si no hay vida después de la muerte (yo no lo creo), les aseguro que sí hay vida antes de la muerte. Repito, la prensa y las redes solo hablan de malarias. No tengan miedo. Busquen nuevas estrategias, como hipótesis de nuevos futuros, como actos de fe. El estado no tiene ni tendrá recursos para dar de comer a sus cautivos. No deben creerme de buenas a primeras. Pueden consultar otras fuentes. Nadie les convencerá a ustedes, sino que sólo ustedes a ustedes mismos. Cada uno puede y debe activar los principios de la creación, emprendiendo su propia salida del cautiverio. Y así, ya da gusto.


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