Exhibicionismo

Ser un idiota también tiene sus límites

Por Cristian Nielsen 

Suele ser muy común que actrices famosas del show business se desnuden en vivo para celebrar o condenar algo, no importa qué. Cuando a Madonna intentaron censurarla en Instagram, publicó una provocativa foto suya semidesnuda alegando haberse graduado con éxito en la Universidad Me Importa una M… Su vecina de red, Lady Gaga, posteó una colección de fotos sin ropa en su casa en donde guarda cuarentena, poco antes de lanzar su nuevo álbum.

Sus 39 millones de seguidores deliraron ante la diva enchufada a un laberinto de cables, escenas magistralmente registradas por el mejor fotógrafo de la farándula. ¿Se entiende la idea, verdad? Mujeres famosas, de cuerpo espectacular, posteando sus desnudeces convertidas en obras de arte por genios de la fotografía para un público que se cuenta por millones.

Supongo que el diputado de Alto Paraná, que protagonizó el ridículo más grande desde que funciona el Parlamento bicameral desde 1968, habrá intentado replicar los gestos de Madonna o Lady Gagá tratando de captar atención. Pero, ¿cómo podría abordar el tema si caer también en el patetismo y el ridículo? Sus argumentos mantuvieron un riguroso paralelismo con el hecho mismo: inconexos, incomprensibles, desubicados y fundamentalmente idiotas.

La grotesca apodysofilia del legislador (inclinación al exhibicionismo) no va a lograr su propósito. Ciudad del Este va a seguir cerrada. Del otro lado del puente hay un país gobernado por un histrión, que acumulaba 500.000 casos de COVID19 con 32.000 muertos. Lo que debiera hacer, si es que logra superar el ridículo en el que se sumió, es trabajar con sus colegas en un modelo de salida para el comercio de triangulación y el contrabando.

Y por favor, si está en directo por TV Cámara, por cuestiones de estética básica mantenga la maldita remera en su lugar.


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