Valoración de empresas

Benito Barros Muñoz
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Ingeniero Comercial
Magister en Negocios Internacionales
Doctor © en Administración y Economía
Rector CFT Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

Uno de los temas más avanzados de las finanzas corporativas, corresponde al de la valoración de empresas y negocios. Es más, en los últimos años el objetivo del administrador financiero ha pasado de maximizar las utilidades de los dueños, por el de maximizar el valor de las empresas. Si bien el tema de valoración se ha asociado históricamente con un tema de financiamiento, venta y absorción, la verdad es que hoy es un tema prioritario, para evaluar el nivel de gestión y fortalecimiento estratégico de un negocio. Lo primero que me gustaría aclarar, son las razones para darle valor a una empresa y luego, los factores que inciden en alcanzar su máximo valor. Entre las razones podemos citar:

  • Negociaciones para la venta de una empresa o la integración a otro grupo económico
  • Si la empresa transa en bolsa, la información es clave para el valor de las acciones en el mercado
  • Si la empresa desea ingresar al mercado bursátil, se requiere de esta información para definir el valor nominal de la primera emisión de papeles.
  • Para evaluar la evolución patrimonial y las más importantes partidas financieras.
  • Para conocer el nivel de impacto del trabajo de los ejecutivos y directivos de la organización
  • Para presentar a bancos, instituciones financieras y proveedores
  • Para establecer alianzas estratégicas y convenios, sobre todo internacionales.

Ahora bien, debemos analizar los factores y las metodologías que se utilizan en el proceso de valoración de una empresa, donde los más relevantes son:

  1. Evolución y análisis de los Estados Financieros: El primer paso y el más básico, consiste en analizar la evolución de las principales partidas de los estados financieros, y el componente de calidad de los mismos. Por ejemplo, el comportamiento histórico de los ingresos y las tendencias para los próximos años; La estructura de costos y gastos, así como su peso relativo en la generación de los ingresos; el nivel de endeudamiento actual y las políticas de apalancamiento a futuro; la estructura y calidad de los activos circulantes, por ejemplo, el peso relativo y la capacidad de recuperación de las cuentas por cobrar; El nivel de los activos fijos y su capacidad de valoración en el mercado; algunos activos intangibles como el derecho de marca, royalty, derecho de llaves, etc; también evaluar la tendencia de los resultados medido a través de indicadores de rentabilidad y finalmente la evolución del patrimonio de la empresa en los últimos años.
  2. Estructura de gobierno de la empresa: La organización debe mostrar una orgánica de funcionamiento claro y transparente con descriptores actualizados, que fundamente un modelo de toma de decisiones en un marco de respeto y con un código de ética validado y conocido
  3. Plan de Desarrollo Estratégico: La empresa debe tener una claridad con un plan de desarrollo en el tiempo, que la proyecte a un futuro auspicioso, con un crecimiento permanente, asegurando una sustentabilidad económica y financiera en el tiempo.
  4. Resultados de la gestión comercial: Los resultados de ventas y generación de ingresos, son fundamentales para conocer las tendencias y las proyecciones para los siguientes períodos. En este punto es importante evaluar la composición de las diversas fuentes de ingresos de la empresa
  5. Composición y calidad de la cartera de Clientes: La cartera de clientes le entrega un gran valor a las empresas. El contar con una cartera estable, sólida y fiel, garantiza el flujo de ventas en el tiempo. Es por ello, que el rendimiento ejecutivo tiene un componente relevante, en la forma en que se administra el grado de fidelización y clientización.
  6. Valor actual de los flujos de fondos proyectados: La empresa debe cuantificar sus movimientos económicos, a través de ingresos, costos y gastos, con un horizonte de planeación de a lo menos 10 años. Si a esos flujos se le aplica una tasa de descuento ajustada por riesgo, se puede tener una clara cifra del valor actual de las operaciones futuras del negocio.
  7. Posición actual de la empresa en el mercado competitivo: Es importante determinar y si es posible cuantificar, el nivel de dominancia de la empresa, frente a sus competidores. Cuantificar el porcentaje de participación de mercados, el grado de competitividad, las barreras de entrada, y las variables claves de la competencia actual, para medir la agresividad en el sector.
  8. Posicionamiento de la marca o de las marcas con que trabaja la empresa: El valor de la empresa, tiene mucho que ver con el nivel de reconocimiento de sus marcas en el mercado. Hay organizaciones que el peso de su marca es 2 o 3 veces más valioso que sus activos. El prestigio, reconocimiento y posicionamiento, resultan fundamentales, para la proyección de los negocios futuros.
  9. Tendencias del mercado consumidor: Finalmente es necesario realizar un análisis y evaluación del merado, a través de la conducta de los consumidores, para ver el grado de adaptabilidad del modelo de negocios de la empresa.

Con todas estas variables, se construye una matriz que nos oriente a cuantificar el valor de una empresa, y definir acciones directivas para disponerse permanentemente en la tarea de maximizar dicho valor.


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