El peor de los escenarios

Según la Organización Internacional del Trabajo, la pandemia dejará sin trabajo a más de 40 millones de latinoamericanos. Es el peor de los escenarios imaginables a partir del fin del COVID19.

En tiempos de la “antigua normalidad” (debemos ir acostumbrándonos a esta expresión), muchos latinoamericanos trataban de resolver su principal problema económico –el desempleo- emigrando a algún país vecino. Los paraguayos lo sabemos muy bien. Los peones golondrinas recogían algodón en el Chaco argentino o plantaban bosques de pinos en la provincia de Misiones.

Muchos preferían saltar hasta Buenos Aires para emplearse en la construcción y lo hicieron en tal número que la nacionalidad paraguaya quedó fuertemente asociada con la construcción. Todo eso se acabó con la pandemia que nos tomó por el cuello y nos está zarandeando brutalmente.

Estimaciones de la Universidad Católica del país vecino estiman que hacia finales de junio, Argentina había perdido cerca de 900.000 empleos. La portada de su informe está ilustrada con una escena de trabajadores… de la construcción. Es imaginable cómo están las cosas por allí, sobre todo como estarán cuando el Estado retire los fondos solidarios que distribuye actualmente.

La pandemia ha revertido el proceso y hoy son miles los paraguayos que vuelven de Argentina, España o Estados Unidos a donde habían emigrado en busca de trabajo. Y vuelven a un país asolado por una alta mortalidad de mipymes, con empleos formales que se redujeron a medio tiempo o, simplemente, desaparecieron. Y si escucharon el informe del presidente al Congreso, muchas esperanzas de hallar trabajo aquí se habrán desvanecido en el aire.

En este caso, mal de muchos no es consuelo de tontos. Es una realidad que lastima.


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