El karma del turismo interno

Por Jorge Martinez – Tw: @JorgePY96

Jorge Martínez – periodista

Uno de los rubros más golpeados por la pandemia a nivel mundial es el del turismo. Y es el sector donde quizá más abunda preguntas tales como: ¿cuándo volveremos a viajar con normalidad?  ¿Qué haré con el ticket que había comprado para viajar a Europa?, y muchas otras dudas que hasta ahora siguen sin tener respuestas.

Lo único concreto es que el mundo no volverá a ser el mismo y  que uno de los sectores que tendrá que adecuarse a las nuevas tendencias será justamente el de la industria sin chimenea.

Personalmente, creo que esta etapa de recuperación llevará tres fases; la primera, donde el “boom” serán los viajes domésticos, la segunda a nivel regional cuando volvamos a ir a las playas del Brasil, por ejemplo. Y por el último, los viajes extra regionales.

Pero hoy, quiero hacer un hincapié especial sobre el primer punto. Y es que, si bien, este tendrá su “contra”, teniendo en cuenta que dejaremos de recibir a esos un millón y pico de visitantes del exterior de forma anual, paradójicamente lo podemos tomar como una pequeña posibilidad para darle su merecida oportunidad al turismo nacional.

El turismo paraguayo no se ha desarrollado como en los países vecinos Argentina y Brasil, “nuestros mejores sitios turísticos”. Pero ¿por qué ocurre esto? Porque la oferta turística paraguaya siempre superó a la demanda local.

Esos compatriotas  que históricamente se iban a gastar USD 350 por día a Punta del Este (por cierto, ¿sabían que el paraguayo es el que más dinero deja en Uruguay en el verano?) Bueno, estas mismas personas tendrán la necesidad de viajar pero, probablemente, los primeros años, o al menos hasta que haya una vacuna para el Covid-19, difícilmente lo harán.

Y es acá donde veremos el compromiso real de la institución encargada que, en este caso, es la Secretaria Nacional de Turismo (SENATUR). Si bien el presupuesto que maneja es bastante limitado,  es hora de poner toda la carne al asador; es decir, de utilizar esos recursos destinados para la promoción país en el extranjero, re direccionándolo a nivel local.

Una gran falencia siempre fue la inexistencia de una campaña de marketing eficiente, cuya importancia se ve reflejada a simple vista en las temporadas altas cuando la gente se queja de “lo caro que es el turismo interno” en Paraguay, siendo que el país cuenta con más de 200 hermosos establecimientos rurales que uno puede conseguir desde G. 50.000 por día, distribuidos a lo largo y ancho de nuestro mapa.

Hacer conocer el pequeño emprendimiento que con mucho sacrificio abrió Ña María pero que abre solo dos veces al año por falta de visitantes, consecuencia directa de la falta de una adecuada promoción; ofrecer capacitaciones a esos pequeños empresarios sobre la importancia del uso de las grandes plataformas de buscadores como Airbnb, o que simplemente cuenten con sus páginas de redes sociales con toda la información que el potencial turista necesita.

El trabajo de otras instituciones como el del Ministerio de Obras Públicas será fundamental para esta etapa, teniendo en cuenta que el otro gran desafío del sector es contar con caminos de todo tiempo.

El primer gran paso ya se dio con la reducción de las tasas impositivas, y quizá también hasta el segundo, considerando que históricamente las agencias de viajes se dedicaban a promocionar destinos internacionales, la tendencia que ahora cambió y esperemos que sea para siempre.

Las más de 500 agencias de viajes habilitadas oficialmente por la Senatur ahora se dedican a comercializar destinos locales, en definitiva significa un gran avance. Hay que aprender a sacar lo bueno de lo negativo pero eso conlleva el compromiso de todos, porque a pesar de nuestras limitaciones, la mejor forma de hacer turismo siempre será empezando por conocer tu propio país.


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