Informe del Bid remarca cuestiones a reformar en el sistema financiero

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Los obstáculos que enfrentan las economías en desarrollo en su proceso para conseguir mejores niveles de vida son muy diversos y para ser superados requieren de cambios que pueden llegar a ser muy desafiantes.

Paraguay, como país en crecimiento, no está ajeno a esta situación.

Al hacer un análisis de las cuestiones que evitan que la nación sudamericana logre el despegue definitivo que ayude a mejorar el panorama de su población, tal vez la cuestión más apremiante es la volatilidad en los niveles de crecimiento del producto.

En este sentido un estudio que publicó el BID el mes pasado muestra que la mayor parte del crecimiento que se registró en los últimos años se debe a la acumulación de capital (entendido en este caso como factor de producción) en los diferentes sectores productivos.

Gran parte de este capital fue adquirido gracias al financiamiento de instituciones bancarias locales, pero todavía queda un largo camino por recorrer para alcanzar los estándares de vida que se manejan hoy día.

Por esto hoy es bastante importante que el sistema financiero apoye aún más fuerte al sector productivo para que este continúe impulsando el crecimiento del producto.

Pero para que esto se concrete son necesarias una serie de reformas, en las que el Banco Central jugaría un rol fundamental, en el sistema que la saque de la posición conservadora en la que actualmente se encuentra.

Uno de estos factores es el sesgo a favor del consumo, mientras que los créditos destinados a inversión en infraestructura aún no tienen una participación importante.

Lo anterior es una consecuencia directa de falta de acceso al financiamiento a largo plazo.

En relación al financiamiento del sistema, según datos del BCP, alrededor de 60% de los depósitos bancarios en moneda local son a la vista, lo cual responde a las preferencias de los depositantes y a la búsqueda de financiamiento barato por parte de los bancos.

Los plazos promedio en el sistema financiero siguen siendo muy cortos (18 meses).

Plazos superiores están supeditados a fondeos externos, especialmente de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), más considerando el incipiente desarrollo del mercado de capitales y la falta de canalización de recursos pensionales hacia la inversión, ya sea vía el sistema financiero, mercado de capitales u otros instrumentos, como el fideicomiso.

En cuanto a los costos, las tasas de interés activas del sistema aún se encuentran muy altas.

Al cierre del año 2012 el promedio ponderado de las tasas activas en moneda nacional era del 30,85% y en moneda extranjera del 10,07%; lo que no ha variado demasiado en el último tiempo.

A su vez, los márgenes de intermediación financiera también son altos con diferenciales entre las tasas efectivas de interés activas y pasivas en moneda nacional y extranjera del orden de 27 pp (puntos porcentuales) y 10 pp en promedio durante 2012, respectivamente.

Lo anterior encarece el financiamiento en moneda local para el sector productivo y las familias, y explica el alto grado de dolarización en los créditos del sector privado donde este margen es relativamente menos alto.

Por otro lado, un indicador interesante para dimensionar el grado de profundización de los servicios financieros es el índice de bancarización.

Este índice mide la intensidad con la que se utilizan los instrumentos financieros como medios para poder realizar pagos o depósitos según sea el tipo de transacción.

En Paraguay se mide como el número de deudores en relación a la PEA (Población Económicamente Activa) y actualmente ronda el 25%.

A pesar de las mejoras en el marco regulatorio del sistema financiero, la bancarización en Paraguay es relativamente baja en relación al promedio de Latinoamérica, del 51%.

 

ACTIVIDAD BURSÁTIL

Finalmente, decía el estudio del BID, es importante hacer mención a los mercados financieros de capitales y de deuda.

A este respecto establece que el mercado de capitales en el Paraguay es poco profundo y se encuentra poco desarrollado en comparación con otros países de América Latina.

En efecto, aún persisten importantes restricciones para el crecimiento de la actividad bursátil en el país, lo que tiene su origen en la estructura de la oferta y la demanda de títulos, y en su funcionamiento.

Por lo mismo, las empresas de los sectores más desarrollados como el agrícola y ganadero y con un enfoque hacia actividades de exportación utilizan predominantemente el financiamiento bancario.

A su vez, el mercado de bonos tampoco está muy desarrollado y consiste primordialmente en los Bonos del Tesoro Nacional que en su mayoría se encuentran en poder del sistema financiero (bancos y financieras).

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