El mundo se encuentra en medio de una revolución tecnológica

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RECURSOS HUMANOS
Eduardo Chavarri
Director. de posgrado – Unida

 

Las organizaciones exi­tosas del futuro, tendrán la capacidad para geren­cia la imaginación de las personas, ya que es esto lo que creará valor de mercado en una empre­sa.

 

El mundo se encuentra en medio de una revo­lución tecnológica, que ocurre sólo una vez cada dos siglos. La revolución tecnológica se está com­binando con los resulta­dos del concepto de aldea global, para alcanzar y transformar a todos los negocios del planeta.

 

Mucho más que la eco­nomía de la información, es la era de la imagina­ción. Sólo aquellos que tengan la capacidad de creer podrán crear, los soñadores, los visiona­rios, los inconformes, son aquellos que están en capacidad de liderar los procesos económicos. Steve Jobs fue un visiona­rio extraordinario, ejem­plo de lo afirmado.

 

Para subsistir en esta época de cambios acele­rados y de obsolescencia continua, toda organiza­ción debe estar dispuesta a cambiar a mudar sus formas; porque sólo po­drán prosperar aquellas con verdadera pasión por el aprendizaje y por la adaptación.

 

Muchas organizaciones están estancadas, des­orientadas y tienden a ser monótonas, ya que carecen de habilidad para adaptarse a los cambios requeridos. El comercio se está manejando a un ritmo sumamente ace­lerado –si una empresa no está preparada para cambiar, debe confor­marse con quedarse re­legada.

 

El contenido y valor intelectual en muchos servicios y productos está creciendo constan­temente. El valor de mercado de las organizaciones solía estar en sus bienes tan­gibles.

 

Actualmente, se encuen­tran en activos intangi­bles, como el nombre, la reputación, las ideas de sus empleados.

 

Sin embargo, las orga­nizaciones gastan mucho dinero en administrar sus bienes tangibles e igno­ran la gerencia de los in­tangibles. Este es un error grave que distorsiona la realidad.

 

La imaginación es el re­curso de mayor valor en la nueva economía. Ya la ri­queza no es creada por la concentración tradicional de material y capital, am­pliada por las economías de escala.

 

La riqueza del futuro se generará en aquellas or­ganizaciones que puedan proporcionarle al merca­do servicios o productos nuevos, creativos y revo­lucionarios, ideados por la imaginación humana.

 

Las organizaciones en la nueva economía no pueden seguir usando los conceptos de la revo­lución industrial –deben abandonar todo lo que hacen y adaptarse.

 

El planificador estra­tégico de la 3M, George Hegg, mencionó lo si­guiente: “Estamos tratando de vender más y más in­telecto, menos y menos materiales”.

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