A pesar de mejoras, Paraguay sigue siendo el más desigual de la región

Con la presencia de auto­ridades del Banco
Mundial y del Estado, el organis­mo multilateral presen­tó el viernes su
informe de equidad en Paraguay, donde se destaca a la vo­latilidad y la
desigualdad como restricciones para la prosperidad comparti­da.

El informe presentado por Mariana Lugo, del
Banco Mundial, com­prende datos de pobreza y desigualdad hasta el año 2013, por
lo que no se contempla el repunte de los índices de pobreza extrema registrado
por la Dirección General de Encuestas Estadísticas y Censos para el año 2014.

Banco Mundial destaca los avances logrados
por Paraguay en los últimos diez años, y los califica de sustanciales, donde ob­serva
una reducción de la desigualdad y una mejora del bienestar en la po­blación, y
afirma que hay razones para estar opti­mistas, pues se detecta mayor
productividad del trabajo de la agricultura y mejores oportunidades de empleo.

Sin embargo, uno de los obstáculos
destacados por Lugo, es que gran par­te de la población enfren­ta un entorno
económico volátil. “Tanto los pobres rurales como los urbanos dependen de
flujos de in­gresos volátiles, que los dejan expuestos a riesgos del mercado de
trabajo y macroeconómico”.

La segunda objeción se viene de la mano de
“una persistente falta de opor­tunidades. Si bien se ha reducido la desigualdad
de ingresos, algunos de­terminantes estructura­les de desigualdad siguen
estando presentes”.

REACCIONES

Cesar Barreto, en su rol de miembro del
Comité de Pobreza, destacó que este tipo de informes son más importantes que
una ayuda económica, pues “Paraguay es un país que invierte muy poco en in­vestigación”,
por lo que subraya el trabajo del BM como una suerte de ter­mómetro para las
autori­dades del Estado.

Agregó que Paraguay destaca por tener al 25%
de su población pobre dentro de una situación de vulnerabilidad mien­tras que
el 23% de la po­blación total es pobre, de­bido a una política fiscal regresiva
y “una política fiscal muy dependiente de impuestos indirectos, la eficiencia
del gasto pú­blico es muy baja”.

En ese sentido, advirtió que “de aquí en
adelante, las recaudaciones tienen que basarse más en em­pleos directos” y
enfatizó en que “hay que mandar señales claras de mejora del gasto público”.

BM

Por su parte, Jesko Hentschel (foto), director del
Banco Mundial para el Cono Sur, dijo que este informe tiene una mira­da de
largo plazo sobre los últimos quince años, buscando identificar qué cosas
cambiaron para que la gente pueda salir de la pobreza.

“Hubo cambios muy fuertes, gente que tenía
un ingreso fuera de su finca, fuera de su acti­vidad agropecuaria, en otras
actividades en el ru­bro del comercio, ventas, talleres y esto es lo que hizo
que se logre salir de la pobreza”.

La segunda es que las ciudades están
creciendo y hay una creación im­portante de fuentes de trabajo e ingresos en
las ciudades. “Estas dos pa­tas deben estar apoyadas por las políticas
públicas. Políticas públicas para estos centros urbanos, donde las empresas lle­gan
y propician estos em­pleos y, especialmente la conectividad, el acceso a
energía y a créditos para aquellos que todavía vi­ven en las áreas rurales”.

También destacó un as­pecto del informe, “que es la mirada de
equidad y oportunidades. Esto es que, todos los niños que nacen, independien­temente
del género, de dónde nacen, si es una familia rica o no, que tengan la misma
oportu­nidad de tener una vida sana y con éxito fuera de la pobreza. En esto;
acce­so a agua, saneamiento, conectividad, educación, salud”.

Consultado sobre si el Banco Mundial está sa­tisfecho con lo que
hace el gobierno paraguayo, respondió en base a los resultados de los últimos
tres años, por lo que dijo que está en el camino co­rrecto.

“Nosotros pensamos que el desarrollo de los últimos tres años,
don­de por primera vez hubo una baja de la pobreza extrema de manera muy
sensible, lo mismo que la disminución de la des­igualdad, son muy im­portantes”.

DESIGUALDAD

Sin embargo, no pudo dejar de subrayar que Pa­raguay es el país más
des­igual de la región, con una distribución de la tierra y de la riqueza muy
con­centradas en un pequeño porcentaje privilegiado de la población.

“Paraguay sigue siendo uno de los países más des­iguales en
Latinoamérica, con una distribución de tierra de lo más desigual en el contexto
regional, en­tonces, todos los esfuerzos que hace el Gobierno con el empuje de
la estrate­gia nacional de desarro­llo para enfocarse en las áreas y grupos
excluidos, especialmente en las áreas rurales, y al mismo tiempo pensar qué
necesita Para­guay en el medio y largo plazo, especialmente por el lado del
capital humano, nosotros pensamos que es el enfoque correcto”.

También preguntamos si, en su papel de impulsores de políticas
públicas de tinte social dentro de los países que apoya, el Ban­co Mundial está
al tanto de todo lo que sucede en el Congreso paraguayo, Hentschel respondió
que tienen la obligación de es­tar al tanto.

“Nosotros somos un or­ganismo técnico, estamos apoyando a los
países miembros, a los clientes en el desarrollo y la re­ducción de la pobreza
y aumento de la equidad, obviamente estamos ope­rando con clientes y socios en
un contexto político y, en ese sentido estamos atentos a todo lo que pasa en el
Congreso y también en los partidos de manera interna. Como organismo estamos
muy abiertos”.

Relató que hace algunas pocas semanas han esta­do en el Congreso
donde presentaron a los parla­mentarios los programas y estrategias del
organismo multilateral.

“Nuestro rol es el de nu­trir y apoyar el diálogo po­lítico a
través de nuestros estudios técnicos, sea en el Congreso o los diferentes
ambientes que tienen en Paraguay”.

 

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