La nueva revolución industrial llega con la conexión a internet

26 AGO 2016 09:41 am
Tecnología


Plantas subterráneas ultraeficientes, robots, controles biométricos, impresión 3D, realidad au­mentada para visualizar prototipos y una mano de obra que abandona el tra­bajo manual por el soft­ware. Así imagina Siemens que serán las fábricas en el año 2060.

Con el desarrollo de tecnologías desaparecerán millones de empleos pero se crearán otros nuevos puestos.


General Electric, multina­cional que está invirtiendo millones en digitalizar su actividad industrial, afir­ma que las fábricas inteli­gentes serán moneda co­rriente para 2025.

El diario tecnológico Cromo destacó que el in­grediente principal es la conexión a la red de objetos cotidianos para que rea­licen ciertas acciones sin la necesidad de que inter­venga el hombre. A nivel industrial, el fenómeno fue bautizado como Internet Industrial o Industria 4.0 y se basa en dos conceptos clave: la incorporación de sensores a las máquinas para que recopilen todo tipo de datos sobre su fun­cionamiento, y la interco­nexión entre estas y otras redes industriales.

 


EFICIENCIA

El portal agrega que según los expertos, a partir de los datos obtenidos por cada máquina, es posible in­crementar la eficiencia del equipo de la planta indus­trial y optimizar el mante­nimiento a largo plazo.

 

PRODUCTIVIDAD

Para General Electric, una empresa conectada puede aumentar su productividad hasta en un 25%. Ahora, esta compañía genera un tercio de la energía mun­dial, realiza resonancias magnéticas que toman imágenes del corazón en 7D o analiza cómo el Big Data puede revolucionar el sector del ferrocarril.

Loic Hamon, líder digital de General Electric para América Latina, explicó a Cromo, medio uruguayo, que la industria que está a la vanguardia es la aero­náutica. Muchas aerolíneas ya están conectando sus turbinas para que en tie­rra los especialistas sepan en tiempo real cómo están funcionando. En caso de requerir algún servicio de mantenimiento especial, se enteran antes del ate­rrizaje; por eso las repara­ciones se realizan de una manera mucho más rápi­da y planificada. ‘‘Para el 2020 habrá 60 mil turbinas interconectadas en todo el mundo’’, detalló.

También se calcula que habrá más de 100 millones de lamparitas y 152 millo­nes de automóviles conec­tados a internet, mientras que el número total de aparatos inteligentes para ese año alcanzará los 50 mil millones.

 

PROCESOS

Los casos de Internet In­dustrial todavía pueden contarse con los dedos de la mano. No obstante, ya están establecidos los pasos a seguir para que una planta se vuelva inte­ligente. En primer lugar, hay que colocar sensores y conectar las máquinas a Internet para que puedan comunicar datos acerca de su funcionamiento.

Luego se necesita una pla­taforma con una inmensa capacidad de análisis y procesamiento para que analice toda la informa­ción; de esta manera se pueden determinar mode­los de predicción y saber más sobre la vida útil de los equipos. Es el Big Data en juego.

‘‘La pregunta no es si las empresas deben convertir­se en industrias digitales o no, sino cuándo deberían hacerlo’’, dijo el ejecutivo.

 

REDES PREPARADAS

¿Por qué recién ahora se habla del concepto de In­ternet Industrial si los sensores –para no decir in­ternet– existen desde hace años?

A juicio de Javier Porretti, director comercial de Soft­tek Sudamérica Hispana, un proveedor global de ser­vicios orientados a proce­sos tecnológicos, es porque ahora existen redes prepa­radas para que por ellas co­rra ‘‘semejante cantidad de tráfico de datos’’ y, en este punto, sostuvo que Uruguay está muy bien posicionado.

Para ejemplificar el trá­fico de datos que genera el Internet Industrial, el ejecutivo de Softtek ilus­tró: ‘‘Los sensores de una turbina de avión envían en un día la misma cantidad de datos que Facebook en un año; entonces, con tantos sensores dando vueltas al­rededor del mundo, es fun­damental tener una elevada capacidad de transmisión, así como de almacenaje y de procesamiento. Todo esto recién es posible ahora’’, justificó.

 

¿Y LOS EMPLEADOS?

Hablar de automatización y de procesos que se ejecu­tan sin la intervención de los humanos implica, nece­sariamente, pensar en que muchos puestos laborales dejarán de existir. Según un informe presentado por el Foro Económico en Da­vos, la digitalización de la industria supondrá la des­aparición de 7,1 millones de empleos en todo el mundo para 2020 como conse­cuencia del impacto de tecnologías como el IoT, la impresión 3D, la inteligen­cia artificial y la robótica. Sin embargo, se crearán 2,1 millones de nuevos trabajos.

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